IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Bellezas escondidas de trémulo misterio,
cegados admiramos sus mentiras,
negamos días, nos bañamos en desidia,
consolamos nuestro álmico delirio,
no hay Olimpo que sostenga tal infierno,
ni utopía que siga siendo clara y ensoñada,
este amor tiñe los cielos de veneno,
esta condena, es y siembra misterio,
si pudieran escuchar a las almas,
atrapadas en laureles vespertinos,
nos conducen a una noche que desangra,
si pudieran no ser hermosura y designio,
ideales que quieren ser en el amarse,
no hay penumbra que mate a tal destino,
si pudiésemos mirar con otros ojos,
al crudo sentimiento irremplazable,
seriamos lo que niega el alarde,
lo que refleja la calma y es oro,
pero solo somos intento y tiempo finito,
exhalaciones que en el amor arden,
pero alcanzan entre instantes su infinito,
somos piedras, rodando junto al desdén,
seremos verdades que se esparcen como mitos,
jugando a ser recuerdo formado en el vaivén,
fuimos inocentes verdades de otros tiempos.
cegados admiramos sus mentiras,
negamos días, nos bañamos en desidia,
consolamos nuestro álmico delirio,
no hay Olimpo que sostenga tal infierno,
ni utopía que siga siendo clara y ensoñada,
este amor tiñe los cielos de veneno,
esta condena, es y siembra misterio,
si pudieran escuchar a las almas,
atrapadas en laureles vespertinos,
nos conducen a una noche que desangra,
si pudieran no ser hermosura y designio,
ideales que quieren ser en el amarse,
no hay penumbra que mate a tal destino,
si pudiésemos mirar con otros ojos,
al crudo sentimiento irremplazable,
seriamos lo que niega el alarde,
lo que refleja la calma y es oro,
pero solo somos intento y tiempo finito,
exhalaciones que en el amor arden,
pero alcanzan entre instantes su infinito,
somos piedras, rodando junto al desdén,
seremos verdades que se esparcen como mitos,
jugando a ser recuerdo formado en el vaivén,
fuimos inocentes verdades de otros tiempos.