JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Otra vez viniste.
Ella toco mi puerta, y yo, sin saber la abrí, y al abrirla contemple su bello rostro, sus hermosos labios y su cuerpo esbelto y exquisito, no pude exhalar palabra alguna, y instintivamente, empecé a besarla, que al besarla, sentí que el elixir de la vida, volvió a correr por mi cuerpo, mi sangre se convirtió en un torrente lleno de pasión, pero lo más curioso, que de su cuerpo, también sentí lo mismo, y enredados en uno sólo, fuimos caminando directamente a mi cama, y mira que yo pensé que ella se rehusaría, pero no fue así, porque tanto tiempo alejados, el uno del otro tal vez había hecho sentir las ganas de tenerme entre sus brazos, tal vez había hecho nacer en su corazón el amor que un día tuvo por mí.
Yo feliz de la vida me deje llevar, pero también en mi mente, volvían a aparecer aquellos momentos, cuando encerrado en mi habitación llore lagrimas de dolor, cuando encerrado en mi habitación, sentí que el mundo para mi había terminado, pero no le di importancia y culminamos nuestro encuentro.
Que al culminar, nuevamente volteé a ver su rostro, ella me sonrió y con una última mirada, se desvaneció nuevamente, y es que solamente estaba abrazando a mi almohada, estaba besándola, y la mi cobija, rozaba mi cuerpo, es que estaba soñando, pero en el sueño otra vez le demostré que si regresa, yo la volvería a amar.