jmchicco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Saturado el lodazal,
(consumado el testamento),
su cultura fue un lamento,
de un tanguero sin Prozac.
Si el gobierno fue real,
su quimera fue un proceso;
el progreso tiene dueños,
y su edil en Barrabás.
Porque aquí soñó un tendal,
con nostalgias en lo ajeno,
y un mal plagio extranjero,
fue el comienzo del final.
Soberana libertad,
"libertad", "libre comercio",
y en la industria, su deceso,
supo a un pueblo relegar.
En su estirpe secular,
con sus próceres de viento;
fueron dobles parlamentos,
la hedonista sociedad...
ARGENTINA:
Lo que marca tu destino,
fue un pasado innombrable.
Mala mezcla abominable,
de proclama y genocidio.
En tu gran rivalidad,
una interna conveniente,
dio este cínico e indolente,
Testamento Nacional.
Y en su credo singular ,
tu herejía, dio en destino,
la viveza del cretino,
con su aire señorial.
Tu frugal banalidad,
la europea, cono sur,
utopías de un glamour,
deshonrada en cuatro fiestas.
Prodigiosa inmensidad,
madre inmunda del nativo,
un silente genocidio,
te propuso no ilustrar.
Profana en la moral,
tu promesa fue un fantasma,
y el principio que te plasma,
fue otra nada en el azar:
Y hoy tu torpe cobardía,
se aletarga en el miedo,
con un tedio pesimista,
de maltrecha dignidad.
Culpable:
Es la propia ignorancia, (muerte lenta del destino),
de una chusma indiferente, que convoca la elección.
La que vive en el limbo por faltarle vida propia,
y en la gloria de un domingo, se anestesia en el gol.
Culpable:
Esa fauna tan urbana de la frívola actitud,
la del gesto arrogante mendigando vanidad.
Su trivial banalidad que la moda desdibuja,
la que turba pobres mentes, infantiles, prejuiciosas.
Dos neuronas delirantes que camuflan silenciosas,
sus falencias vergonzosas en fachadas elegantes,
con el ego difamante, disfrazado en la moral.
Culpable:
Esa enferma gratuidad, que condena con vileza,
al harapo y su miseria tengan muerte sin piedad...
Si es su propia indiferencia, el fomento de esa hoguera, la presente consecuencia, y una culpa inmemorial.
ES POR TANTO, MI ARGENTINO:
En la historia viene y va,
la amistad del usurero,
y en la urna sueña muerto,
tu desvelo por volar.
La ultrajante dictadura,
o la inepta democracia,
son el falo (y la gracia),
de un idéntico rapaz.
Y ese trance es tan artero,
(tan impúdico el remiendo),
que tus hijos y sus nietos,
hoy revuelven basureros...
Con la prisa sin remedio,
de su estoica dignidad.
(consumado el testamento),
su cultura fue un lamento,
de un tanguero sin Prozac.
Si el gobierno fue real,
su quimera fue un proceso;
el progreso tiene dueños,
y su edil en Barrabás.
Porque aquí soñó un tendal,
con nostalgias en lo ajeno,
y un mal plagio extranjero,
fue el comienzo del final.
Soberana libertad,
"libertad", "libre comercio",
y en la industria, su deceso,
supo a un pueblo relegar.
En su estirpe secular,
con sus próceres de viento;
fueron dobles parlamentos,
la hedonista sociedad...
ARGENTINA:
Lo que marca tu destino,
fue un pasado innombrable.
Mala mezcla abominable,
de proclama y genocidio.
En tu gran rivalidad,
una interna conveniente,
dio este cínico e indolente,
Testamento Nacional.
Y en su credo singular ,
tu herejía, dio en destino,
la viveza del cretino,
con su aire señorial.
Tu frugal banalidad,
la europea, cono sur,
utopías de un glamour,
deshonrada en cuatro fiestas.
Prodigiosa inmensidad,
madre inmunda del nativo,
un silente genocidio,
te propuso no ilustrar.
Profana en la moral,
tu promesa fue un fantasma,
y el principio que te plasma,
fue otra nada en el azar:
Y hoy tu torpe cobardía,
se aletarga en el miedo,
con un tedio pesimista,
de maltrecha dignidad.
Culpable:
Es la propia ignorancia, (muerte lenta del destino),
de una chusma indiferente, que convoca la elección.
La que vive en el limbo por faltarle vida propia,
y en la gloria de un domingo, se anestesia en el gol.
Culpable:
Esa fauna tan urbana de la frívola actitud,
la del gesto arrogante mendigando vanidad.
Su trivial banalidad que la moda desdibuja,
la que turba pobres mentes, infantiles, prejuiciosas.
Dos neuronas delirantes que camuflan silenciosas,
sus falencias vergonzosas en fachadas elegantes,
con el ego difamante, disfrazado en la moral.
Culpable:
Esa enferma gratuidad, que condena con vileza,
al harapo y su miseria tengan muerte sin piedad...
Si es su propia indiferencia, el fomento de esa hoguera, la presente consecuencia, y una culpa inmemorial.
ES POR TANTO, MI ARGENTINO:
En la historia viene y va,
la amistad del usurero,
y en la urna sueña muerto,
tu desvelo por volar.
La ultrajante dictadura,
o la inepta democracia,
son el falo (y la gracia),
de un idéntico rapaz.
Y ese trance es tan artero,
(tan impúdico el remiendo),
que tus hijos y sus nietos,
hoy revuelven basureros...
Con la prisa sin remedio,
de su estoica dignidad.