demonio de una mente
Poeta asiduo al portal
Muy lejos en un templo adormecido,
posando un velo hecho de margaritas,
en un reino distante, ajeno y perdido,
lleno de sueños, jardines y mujeres bonitas.
Habita allí, una dama, espejo de lujuria,
la cuna de donde nace, todo placer,
y que siempre, desde la primera centuria,
han encarnado en los pétalos de esa mujer.
En la noche ella cava su recinto,
y ella muere con la áurea matinal,
mas yo quedo atrapado en su laberinto,
al que no le veo, ni le quiero ver final.
Su aposento es un lecho hecho de lirio,
donde en sueños ella constela,
las estrellas, la luna y el brillo del Sirio,
junto al cometa, que en la noche vuela.
Y mi alma, vacante de alguna diosa,
la encuentra por entre los sueños diversos,
donde ella baila su danza más armoniosa,
y de sus pasos yo plasmo estos versos.
Lilith has de mis sueños, tus testimonios
danza Lilith, danza con pasos que sean eternos,
y con la tinta hecha del néctar de los demonios
escribe otra vez los versos, los versos de los infiernos.
posando un velo hecho de margaritas,
en un reino distante, ajeno y perdido,
lleno de sueños, jardines y mujeres bonitas.
Habita allí, una dama, espejo de lujuria,
la cuna de donde nace, todo placer,
y que siempre, desde la primera centuria,
han encarnado en los pétalos de esa mujer.
En la noche ella cava su recinto,
y ella muere con la áurea matinal,
mas yo quedo atrapado en su laberinto,
al que no le veo, ni le quiero ver final.
Su aposento es un lecho hecho de lirio,
donde en sueños ella constela,
las estrellas, la luna y el brillo del Sirio,
junto al cometa, que en la noche vuela.
Y mi alma, vacante de alguna diosa,
la encuentra por entre los sueños diversos,
donde ella baila su danza más armoniosa,
y de sus pasos yo plasmo estos versos.
Lilith has de mis sueños, tus testimonios
danza Lilith, danza con pasos que sean eternos,
y con la tinta hecha del néctar de los demonios
escribe otra vez los versos, los versos de los infiernos.