Nýcolas
Poeta asiduo al portal
Oh dioses nuestros a dónde se han ido
Aún en la calma sagrada los veo
En medio del Infierno y el Olvido
Y yo entre dos sueños cual un alveo
Aquí en del vil águila su nido
Tomo espada en mano por su cañón
Y escribo aterido bajo el gemido
Último del Radiante esta canción
Aún hay Luz en mi corazón impío
Que no obstante la siento mas no encuentro
Pues puras nieblas yacen allí frío
Y yo aquí perdido en el desencuentro
Oh dioses nuestros a dónde se han ido
Aún en la calma sagrada los veo
En medio del Infierno y el Olvido
Y yo entre dos sueños cual un alveo
Níveo apocalipsis trae consigo
El suave hálito feroz del poniente
Mientras las barbas plumosas conmigo
Cual gavilanes me escribo en la frente
Estrofa divina de mil colores
Otórgame un ánima azul y noble
Que al filo de este vexilo honores
Transforme la sangre en tinta de roble
Oh dioses nuestros a dónde se han ido
Aún en la calma sagrada los veo
En medio del Infierno y el Olvido
Y yo entre dos sueños cual un alveo
Vislumbro una esperanza equilibrista
A dorso altivo y centelleante azur
Columna de acero en- poliedro arista
Acanaladura ocaso en su albur
Y en firme empuñadura tan rapaz
Refléjase mi rostro dividido
—¡Hasta la ida desistiré jamás!—
En raquis y de tanto brillo henchido...
Oh dioses nuestros a dónde se han ido
Aún en la calma sagrada los veo
En medio del Infierno y el Olvido
Y yo entre dos sueños cual un alveo
Aún en la calma sagrada los veo
En medio del Infierno y el Olvido
Y yo entre dos sueños cual un alveo
Aquí en del vil águila su nido
Tomo espada en mano por su cañón
Y escribo aterido bajo el gemido
Último del Radiante esta canción
Aún hay Luz en mi corazón impío
Que no obstante la siento mas no encuentro
Pues puras nieblas yacen allí frío
Y yo aquí perdido en el desencuentro
Oh dioses nuestros a dónde se han ido
Aún en la calma sagrada los veo
En medio del Infierno y el Olvido
Y yo entre dos sueños cual un alveo
Níveo apocalipsis trae consigo
El suave hálito feroz del poniente
Mientras las barbas plumosas conmigo
Cual gavilanes me escribo en la frente
Estrofa divina de mil colores
Otórgame un ánima azul y noble
Que al filo de este vexilo honores
Transforme la sangre en tinta de roble
Oh dioses nuestros a dónde se han ido
Aún en la calma sagrada los veo
En medio del Infierno y el Olvido
Y yo entre dos sueños cual un alveo
Vislumbro una esperanza equilibrista
A dorso altivo y centelleante azur
Columna de acero en- poliedro arista
Acanaladura ocaso en su albur
Y en firme empuñadura tan rapaz
Refléjase mi rostro dividido
—¡Hasta la ida desistiré jamás!—
En raquis y de tanto brillo henchido...
Oh dioses nuestros a dónde se han ido
Aún en la calma sagrada los veo
En medio del Infierno y el Olvido
Y yo entre dos sueños cual un alveo
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