curriamoroso
Poeta fiel al portal
Siempre esperando; ella es un eterno comienzo, viviendo con esa terapia de choque que la envuelve en una madeja de nervios y gritos. El simple sonido de las llaves; su cigarrillo L&M; su mutismo, como explorando el silencio; evitando el momento deseado y aplazado por simples ideas de orgasmos, sutileza y café. Reconociéndose en sus zapatos deportivos, combinados con su traje gris y sus ansias de conocimiento: la música clásica, la historia menuda y su viaje escritural; explorando diferentes lenguajes y posturas imaginativas, en fin, en su pose de muchacho grande. Dos culturas, dos mundos: la búsqueda de la trascendencia (él), y lo crematístico (ella). Sientiendo esa pesada carga del otro en la nuca, como un tercer ojo que te acecha. Calentando su agua, vigilando su insomnio. Limpiando: ropa, libros, retratos marcados con esbozos de poemas y objetos dedicados por escritores famosos. Como la Penélope moderna: haciendo y deshaciendo sus maletas. La espera, infinita e inaplazable; futura ruptura que la devuelve a su mundo de paredes frías y zapatos elegantes. De él, sólo las colillas de múltiples fumadas. De ella su mirada.