eclipse
Poeta recién llegado
Devora las entrañas del sol
y teje un enagua con su pasiòn.
Cuando con ella te arropes danza,
danza al compàs de los dulces adagios
inùtiles, que profetizan su extinciòn.
Luego despojada bañate en la lacerante fragua
de nuestro astro menguante en agonìa
mientras implora por redenciòn
y humillado se regocija en su perdiciòn
ante tu sàdica risa celestial.
Siendo uno veneraremos las sombras
oscilando ante la muerte y
aguardando su retorno al trono
mientras repudia su exilio de antaño.
Ya ahogadas las brasas alguna vez candentes,
còmo paraìsos de la infancia que sòlo dejaron
una fosa comùn de pùtrida angustia.
Y recogidas en un mìsero puñado las cenizas,
admirarè entre la bruma tu sonrisa
mientras el viento barre otroras penas.
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y teje un enagua con su pasiòn.
Cuando con ella te arropes danza,
danza al compàs de los dulces adagios
inùtiles, que profetizan su extinciòn.
Luego despojada bañate en la lacerante fragua
de nuestro astro menguante en agonìa
mientras implora por redenciòn
y humillado se regocija en su perdiciòn
ante tu sàdica risa celestial.
Siendo uno veneraremos las sombras
oscilando ante la muerte y
aguardando su retorno al trono
mientras repudia su exilio de antaño.
Ya ahogadas las brasas alguna vez candentes,
còmo paraìsos de la infancia que sòlo dejaron
una fosa comùn de pùtrida angustia.
Y recogidas en un mìsero puñado las cenizas,
admirarè entre la bruma tu sonrisa
mientras el viento barre otroras penas.
Ahora son sòlo dos condenados a la deriva,
soslayando tanto el recuerdo como el frìo de invierno.
soslayando tanto el recuerdo como el frìo de invierno.
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