Alfie Arellano
Poeta recién llegado
¿De dónde vino todo esto que soy yo?
primero un lienzo todo blanco, vacío prístino,
tanto que abrumaba como frío en madrugada;
fallar la encomienda era fracasar, punto.
Aquí no hay medias tintas, pues suena absurdo,
todo lo que veo son solo trazos y pinceles;
remolinos en mi vida y todos sus menesteres,
manchas negras que hacían de este un ser burdo.
Primero una capa y luego una tras otra;
mi personalidad: óleo solo en densa forma,
todo ese arte, era paisaje en estas letras,
frases y poemas, solo obras incompletas.
Luego la depresión, melancolía y preocupación,
alucinaciones en palabras, llenaban hojas blancas;
inestabilidad e insomnio poniéndole sazón
y abusos de sustancias que convirtieron en mantra.
Las pinceladas que daba brindaban movimiento
a los textos en mis hojas y a mi vida ilusa.
Contornos oscuros para acentuar objetos;
ese objeto era yo, el contorno, mi alma sucia.
Nadie la ha dado importancia todavía a esto.
Arte poderoso, pero ignorado en el momento;
después lo alabarán como cuadro de Vincent Van...
un arrepentimiento póstumo, juro les llegará.
Viví años sumergido en estos colores sobrios,
en grises y marrones, cuidando mi arcoíris;
con tristes paisajes peligrosos, pero inocuos,
coloreando mi interior con un ocre tono whisky.
Ahora vivo en tonos vibrantes y cálidos,
en azules intensos explotando en este cielo;
puestas de sol, amaneceres amarillos y verdes...
soy el reflejo de todo eso en estas letras.
Dime, ¿puedes verme?
primero un lienzo todo blanco, vacío prístino,
tanto que abrumaba como frío en madrugada;
fallar la encomienda era fracasar, punto.
Aquí no hay medias tintas, pues suena absurdo,
todo lo que veo son solo trazos y pinceles;
remolinos en mi vida y todos sus menesteres,
manchas negras que hacían de este un ser burdo.
Primero una capa y luego una tras otra;
mi personalidad: óleo solo en densa forma,
todo ese arte, era paisaje en estas letras,
frases y poemas, solo obras incompletas.
Luego la depresión, melancolía y preocupación,
alucinaciones en palabras, llenaban hojas blancas;
inestabilidad e insomnio poniéndole sazón
y abusos de sustancias que convirtieron en mantra.
Las pinceladas que daba brindaban movimiento
a los textos en mis hojas y a mi vida ilusa.
Contornos oscuros para acentuar objetos;
ese objeto era yo, el contorno, mi alma sucia.
Nadie la ha dado importancia todavía a esto.
Arte poderoso, pero ignorado en el momento;
después lo alabarán como cuadro de Vincent Van...
un arrepentimiento póstumo, juro les llegará.
Viví años sumergido en estos colores sobrios,
en grises y marrones, cuidando mi arcoíris;
con tristes paisajes peligrosos, pero inocuos,
coloreando mi interior con un ocre tono whisky.
Ahora vivo en tonos vibrantes y cálidos,
en azules intensos explotando en este cielo;
puestas de sol, amaneceres amarillos y verdes...
soy el reflejo de todo eso en estas letras.
Dime, ¿puedes verme?