Martín Renán
Poeta adicto al portal
Acá por la primer vez,
abandona y
deshazte de tu convicción de mártir,
deja tu religión
y jura en vano;
si has de maldecir, por alguna razón,
quémate el corazón en el ardor de tu alma.
Nada importa
te propongo hacer otro juramento.
Acá por la primer vez,
da lo que tienes
en el bolsillo del pantalón;
si has sido pobre toda tu vida
entonces,
esconde la piedra en tu idioma;
no hagas caso de nada,
el arma que llevas:
otro hombre que lastima
y da lástima.
Nada importa
te prometo hacer espirales por tu bien.
Acá por la primer vez,
es necesario
romper las normas,
desobedece en extremo
y existe.
No lo dudes,
eres rebelde de pensamiento y palabra;
si has de escribir tu sentencia
mata tu epitafio,
ponte lo necesario a la hora de partir
¡Y grita libertad, a todo pulmón, antes de morir!
Lo sé,
lo sé, lo sé.
El que tiene oídos no te escucha , pero habla contigo.
abandona y
deshazte de tu convicción de mártir,
deja tu religión
y jura en vano;
si has de maldecir, por alguna razón,
quémate el corazón en el ardor de tu alma.
Nada importa
te propongo hacer otro juramento.
Acá por la primer vez,
da lo que tienes
en el bolsillo del pantalón;
si has sido pobre toda tu vida
entonces,
esconde la piedra en tu idioma;
no hagas caso de nada,
el arma que llevas:
otro hombre que lastima
y da lástima.
Nada importa
te prometo hacer espirales por tu bien.
Acá por la primer vez,
es necesario
romper las normas,
desobedece en extremo
y existe.
No lo dudes,
eres rebelde de pensamiento y palabra;
si has de escribir tu sentencia
mata tu epitafio,
ponte lo necesario a la hora de partir
¡Y grita libertad, a todo pulmón, antes de morir!
Lo sé,
lo sé, lo sé.
El que tiene oídos no te escucha , pero habla contigo.