Margarita Díaz Mora
Poeta recién llegado
Me enfrento a ti, Mundo,
con las manos abiertas
y mirando de frente.
Aquí estoy, Mundo.
¿Qué quieres?
Porque todo te lo puedo dar.
Tengo el corazón dispuesto
a la aventura.
Sólo una cosa te pido,
te exijo, Mundo
Que me aceptes
así tal como soy.
Con estas manos abiertas
que están dispuestas
a llenarse y a vaciarse
pero que sólo tienen cinco dedos.
Con estos mismos ojos
que pueden cerrarse
o mirar fijamente,
pero que YO manejo.
No trates de cambiarme, Mundo.
Yo soy así y así me ofrezco.
Con una rosa en la mano
que sólo yo puedo deshojar
o hacer eterna
Te ofrezco lo que soy, Mundo.
Pero sólo eso
No lo que quisieras que fuera.
Margarita Díaz Mora
con las manos abiertas
y mirando de frente.
Aquí estoy, Mundo.
¿Qué quieres?
Porque todo te lo puedo dar.
Tengo el corazón dispuesto
a la aventura.
Sólo una cosa te pido,
te exijo, Mundo
Que me aceptes
así tal como soy.
Con estas manos abiertas
que están dispuestas
a llenarse y a vaciarse
pero que sólo tienen cinco dedos.
Con estos mismos ojos
que pueden cerrarse
o mirar fijamente,
pero que YO manejo.
No trates de cambiarme, Mundo.
Yo soy así y así me ofrezco.
Con una rosa en la mano
que sólo yo puedo deshojar
o hacer eterna
Te ofrezco lo que soy, Mundo.
Pero sólo eso
No lo que quisieras que fuera.
Margarita Díaz Mora