Odisea del pescado
Soy un pescadito enlatado
buscando picar un anzuelo que me eleve
arriba, muy arriba, por sobre la bruma de lo cotidiano.
Me nacen aves en el cuello,
estallan de placer con gorjeo milagroso.
Rayos deslumbrantes se propagan de tierra a cielo
donde no penetra el sonido por un colchón
de leve algodón rosado que se pierde muy allá.
Con dos océanos de negro reconozco la metamorfosis
de un paisaje familiar, ahora con tinte de aventura.
Las baldosas se ríen de mi bamboleo traicionero
en un viaje careciente de rumbo, sólo un destino:
desnudar los interiores oprimidos, integrar la otra orilla.
Vuelvo a viajar para sanar del estado
que me hizo enfermar; me consumo, rebroto
y vuelvo a emprender en el morir.
Saboreo las notas de los grillos, atiendo la cálida brisa,
perdido absolutamente el ego, sin saber quién fui,
porque no importa, soy un cristal puro, un navegante
sin vela en un mar de sensaciones infinitas.
Es la primera que escribo, por favor critiquen! Un saludo.
Soy un pescadito enlatado
buscando picar un anzuelo que me eleve
arriba, muy arriba, por sobre la bruma de lo cotidiano.
Me nacen aves en el cuello,
estallan de placer con gorjeo milagroso.
Rayos deslumbrantes se propagan de tierra a cielo
donde no penetra el sonido por un colchón
de leve algodón rosado que se pierde muy allá.
Con dos océanos de negro reconozco la metamorfosis
de un paisaje familiar, ahora con tinte de aventura.
Las baldosas se ríen de mi bamboleo traicionero
en un viaje careciente de rumbo, sólo un destino:
desnudar los interiores oprimidos, integrar la otra orilla.
Vuelvo a viajar para sanar del estado
que me hizo enfermar; me consumo, rebroto
y vuelvo a emprender en el morir.
Saboreo las notas de los grillos, atiendo la cálida brisa,
perdido absolutamente el ego, sin saber quién fui,
porque no importa, soy un cristal puro, un navegante
sin vela en un mar de sensaciones infinitas.
Es la primera que escribo, por favor critiquen! Un saludo.
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