JINN
Poeta recién llegado
ESTOY DE REGRESO , DESPUES DE UNA LARGA AGONIA HE VUELTO A COMPARTIR CON USTEDES ALGUNAS LETRAS , DESGRACIADAMENTE AUN NO MUERO .....
Cuando te has permitido herir y dañar a los demás, ¿cómo ceder ante la necedad de tus vagancias humanas?, bebes las sangre de tu enemigo, permites que tu carne se contamine con elixires sintéticos, el fuego que ilumina el sendero de un mundo muerto, este mundo no es el que habitas, sino el que tienes dentro.
Aquí estan los pensamientos más lacerantes de frustraciones criminales, poetas malditos, quienes con sus obras, marchitan sueños, e incendian pasiones hasta calcinarlas en su arrogancia, vapores azufrosos de sinsabores mitigantes, ¿agoniza tú mundo?
El ser humano culpa a cualquiera (incluso a los demonios) de sus errores cometidos, culpa a todo menos al protagonista principal de sus fechorías, a él mismo.
Pero, ¿cuándo se llega a culpar al ser en sí?
¿Cuándo te culpas a tí mismo?
El odio más peligroso es el auto-odio. Ya que se genera el sentimiento de autodestrucción más allá de toda proporción.
El ser humano a veces abusa del libre albedrío, sin embargo no hay límite establecido a absolutamente nada.
¿Cuál es el límite?
Siempre estamos en la disposición de llegar hasta las últimas consecuencias por los medios que sean necesarios.
por los que sean necesarios...
Pues el odio es la semilla que dará nacimiento al torcido árbol de la venganza con sus frutos agridulces, que saborearemos no importa que tanto nuestra propia razón deseé anteponerse a nuestro proposito.
el de morder y devorar...
destruir...
Cuando te has permitido herir y dañar a los demás, ¿cómo ceder ante la necedad de tus vagancias humanas?, bebes las sangre de tu enemigo, permites que tu carne se contamine con elixires sintéticos, el fuego que ilumina el sendero de un mundo muerto, este mundo no es el que habitas, sino el que tienes dentro.
Aquí estan los pensamientos más lacerantes de frustraciones criminales, poetas malditos, quienes con sus obras, marchitan sueños, e incendian pasiones hasta calcinarlas en su arrogancia, vapores azufrosos de sinsabores mitigantes, ¿agoniza tú mundo?
El ser humano culpa a cualquiera (incluso a los demonios) de sus errores cometidos, culpa a todo menos al protagonista principal de sus fechorías, a él mismo.
Pero, ¿cuándo se llega a culpar al ser en sí?
¿Cuándo te culpas a tí mismo?
El odio más peligroso es el auto-odio. Ya que se genera el sentimiento de autodestrucción más allá de toda proporción.
El ser humano a veces abusa del libre albedrío, sin embargo no hay límite establecido a absolutamente nada.
¿Cuál es el límite?
Siempre estamos en la disposición de llegar hasta las últimas consecuencias por los medios que sean necesarios.
por los que sean necesarios...
Pues el odio es la semilla que dará nacimiento al torcido árbol de la venganza con sus frutos agridulces, que saborearemos no importa que tanto nuestra propia razón deseé anteponerse a nuestro proposito.
el de morder y devorar...
destruir...