Noah
Poeta asiduo al portal
Te descubrí en el pulso abierto de mis venas,
en sangre caliente crepitando a borbotones.
Blanca tez, blancos labios, pálida y blanca boca.
Mi último suspiro goteando por los rincones.
Cálida agua rubí baña mi cuerpo desnudo.
Eterno momento. Eterna pausa silenciosa.
La consciencia se fuga, callada, de mis sienes.
Perdida ausencia emprende su marcha sigilosa.
Te odio como se odian las cosas bellas vacías,
como si me hubieras mordido, cruel, en el alma
mientras te besaba... y te besaba dulcemente...
y te besaba azul y fría en gélida calma.
Nunca volveré a amar tu falsa melancolía.
Extraña creciendo en mí, hoy mi voz no te evoca.
No me vengas a buscar a traición en la noche;
vengo yo a entregarme regalando mi derrota.
Te descubrí maldita, rodeada de misterios,
repentina en momentos de tiniebla y temblor.
¡Acaba de una vez con mi sufrimiento en vida!
¡Ejecuta tu sentencia contra mi dolor!
en sangre caliente crepitando a borbotones.
Blanca tez, blancos labios, pálida y blanca boca.
Mi último suspiro goteando por los rincones.
Cálida agua rubí baña mi cuerpo desnudo.
Eterno momento. Eterna pausa silenciosa.
La consciencia se fuga, callada, de mis sienes.
Perdida ausencia emprende su marcha sigilosa.
Te odio como se odian las cosas bellas vacías,
como si me hubieras mordido, cruel, en el alma
mientras te besaba... y te besaba dulcemente...
y te besaba azul y fría en gélida calma.
Nunca volveré a amar tu falsa melancolía.
Extraña creciendo en mí, hoy mi voz no te evoca.
No me vengas a buscar a traición en la noche;
vengo yo a entregarme regalando mi derrota.
Te descubrí maldita, rodeada de misterios,
repentina en momentos de tiniebla y temblor.
¡Acaba de una vez con mi sufrimiento en vida!
¡Ejecuta tu sentencia contra mi dolor!
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