Hoy he visto el crepúsculo en tu ventana rosada.
Y no tengo memoria, ni amapolas ni vértices
que amen el blanco.
Se asoma tu cuello y lo atrapa la luz.
Hablas con un guiño de piel en los labios
como quien empuja su noche hacia el delirio.
Recuerdo el vestido, teñido en lunares,
el vuelo de los insectos bajo tu esmeralda de hojas.
Nunca habló tu hemisferio ni entendí el rubio acento
que llega o no llega.
Y no tengo memoria, ni amapolas ni vértices
que amen el blanco.
Se asoma tu cuello y lo atrapa la luz.
Hablas con un guiño de piel en los labios
como quien empuja su noche hacia el delirio.
Recuerdo el vestido, teñido en lunares,
el vuelo de los insectos bajo tu esmeralda de hojas.
Nunca habló tu hemisferio ni entendí el rubio acento
que llega o no llega.