La noche es un carruaje malherido.
Atascado entre velas de mi hogar.
Su sosiego es un filo sin templar.
Hoy trae asombro, casi siempre olvido.
Qué depara , a medianoche, un poema?
Apenas una daga que te roce.
La piel se adaptará al tormento, al goce.
También a la intemperie cuando quema.
No es angustia, abandono, no es el tedio.
Me pierdo en un fulgor siempre que encuentro,
la voz como Alfonsina mar adentro.
De un canto hundido en vertical asedio,
ya se abren, plomo y cobre, mis dos alas;
mas a morir empiezo cuando exhalas!
Atascado entre velas de mi hogar.
Su sosiego es un filo sin templar.
Hoy trae asombro, casi siempre olvido.
Qué depara , a medianoche, un poema?
Apenas una daga que te roce.
La piel se adaptará al tormento, al goce.
También a la intemperie cuando quema.
No es angustia, abandono, no es el tedio.
Me pierdo en un fulgor siempre que encuentro,
la voz como Alfonsina mar adentro.
De un canto hundido en vertical asedio,
ya se abren, plomo y cobre, mis dos alas;
mas a morir empiezo cuando exhalas!
Última edición: