G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Aunque nuble la mañana
y se cruce por la senda,
siempre he dicho que la pena
no estaba hecha para mí.
No quiero con ella cuentas,
ni que ahora llegue y cuente
el mismo cuento infeliz.
No me toquen la paciencia,
ni me fuercen los remiendos
que, con empeño y esfuerzo,
he cosido en el trajín.
Lo que soy es lo que llevo
y la cosa va muy justa
para de algo presumir.
Como dijo un pajarillo,
hago lo que debo y puedo,
y que clame luego al cielo
el que no pueda aguantar.
Cada fardo, con su dueño.
Cada moco en su pañuelo
y pelillos a la mar.
Estos son los nuevos tiempos
que de viejo se anunciaron
y dará mucho trabajo
el poderlo encarrilar.
¡Enderézate, carajo!
Lleva erguida la cabeza
y mantén la dignidad.
G.S.A.