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Nuevo ritual de mutilaciones

Gonvedo

Poeta asiduo al portal
Pasamos por el ritual de esas mitologías
de trapos viejos y vigilias redundantes,
buscamos el favor de los dioses,
pasamos por la muerte tantas veces
que el corazón late labrado sobre la lápida
embargado de un oleaje de nostalgia.
Las banderas del otoño mueren de amor,
en silencio fermenta el mosto de la palabra.

Las fieras mercenarias de este tiempo
postran a tus pies sus cadáveres,
de su estatura se desprende un llanto
de bóvedas quebradas.
Llevas en las manos el más allá del mundo,
persigues las sombras de toda una vida,
te detienes ante ese mar que sale a respirar a la playa,
al final, quedas atrapado en el ojo del espectador.

He de escribir algún día,
fuera de las cárceles de la memoria,
sobre la arquitectura de la escarcha,
del fósforo que ha encendido estos huesos,
sobre la anatomía de la derrota y su linaje.
Sin olvidar que en esos días la vida era lenta
y vagábamos perdidos, casi entregados
a la mazmorra que arde de pena,
y amábamos al descuido.

No tiene luz este invierno, el sol despedido
entre bostezos, solo el murmullo de las hogueras,
el latón de un tambor de muchos años
y la muerte en pie a las afueras,
porque la amábamos como un decidido suicida.
Adentro todo lo invade el humo de unos cirios.
De los espejos nacen sombras sin medida,
el viento oculta el dolor de las campanas.
Unas lágrimas de luz estallan dentro de una estrella,
se da inicio a la astronomía del adiós.
 
Pasamos por el ritual de esas mitologías
de trapos viejos y vigilias redundantes,
buscamos el favor de los dioses,
pasamos por la muerte tantas veces
que el corazón late labrado sobre la lápida
embargado de un oleaje de nostalgia.
Las banderas del otoño mueren de amor,
en silencio fermenta el mosto de la palabra.

Las fieras mercenarias de este tiempo
postran a tus pies sus cadáveres,
de su estatura se desprende un llanto
de bóvedas quebradas.
Llevas en las manos el más allá del mundo,
persigues las sombras de toda una vida,
te detienes ante ese mar que sale a respirar a la playa,
al final, quedas atrapado en el ojo del espectador.

He de escribir algún día,
fuera de las cárceles de la memoria,
sobre la arquitectura de la escarcha,
del fósforo que ha encendido estos huesos,
sobre la anatomía de la derrota y su linaje.
Sin olvidar que en esos días la vida era lenta
y vagábamos perdidos, casi entregados
a la mazmorra que arde de pena,
y amábamos al descuido.

No tiene luz este invierno, el sol despedido
entre bostezos, solo el murmullo de las hogueras,
el latón de un tambor de muchos años
y la muerte en pie a las afueras,
porque la amábamos como un decidido suicida.
Adentro todo lo invade el humo de unos cirios.
De los espejos nacen sombras sin medida,
el viento oculta el dolor de las campanas.
Unas lágrimas de luz estallan dentro de una estrella,
se da inicio a la astronomía del adiós.
Mucha nostalgia y melancolía.
A veces nuestros pesares también son fuente de inspiración.
Aprovecho para desearle Feliz Año Nuevo 2016.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Pasamos por el ritual de esas mitologías
de trapos viejos y vigilias redundantes,
buscamos el favor de los dioses,
pasamos por la muerte tantas veces
que el corazón late labrado sobre la lápida
embargado de un oleaje de nostalgia.
Las banderas del otoño mueren de amor,
en silencio fermenta el mosto de la palabra.

Las fieras mercenarias de este tiempo
postran a tus pies sus cadáveres,
de su estatura se desprende un llanto
de bóvedas quebradas.
Llevas en las manos el más allá del mundo,
persigues las sombras de toda una vida,
te detienes ante ese mar que sale a respirar a la playa,
al final, quedas atrapado en el ojo del espectador.

He de escribir algún día,
fuera de las cárceles de la memoria,
sobre la arquitectura de la escarcha,
del fósforo que ha encendido estos huesos,
sobre la anatomía de la derrota y su linaje.
Sin olvidar que en esos días la vida era lenta
y vagábamos perdidos, casi entregados
a la mazmorra que arde de pena,
y amábamos al descuido.

No tiene luz este invierno, el sol despedido
entre bostezos, solo el murmullo de las hogueras,
el latón de un tambor de muchos años
y la muerte en pie a las afueras,
porque la amábamos como un decidido suicida.
Adentro todo lo invade el humo de unos cirios.
De los espejos nacen sombras sin medida,
el viento oculta el dolor de las campanas.
Unas lágrimas de luz estallan dentro de una estrella,
se da inicio a la astronomía del adiós.
Bellísimo poema pleno de nostalgia y plagado de metáforas increíbles... Te felicito!
 
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