Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Después de la carne,
vienen los átomos dispersos,
que se encuentran en el aire,
en la esencia de las cosas,
que se dilatan, que dan giros y
permanecen todo el día
en el jardín de la existencia;
encendidos sus colores,
se renuevan en la frescura
que triunfa más allá de la muerte.
Estoy fuera de mí y busco,
como persona sin sombra
la claridad de todo lo soñado,
constriño la voluntad para no
dejar caer el prisma
de vidrio frágil
que descompone en
gama de colores el pasado.
En el jardín cercano
el perfume rompe su
empaque y se esparce,
el aire toma perfiles sorprendentes,
es aroma, luminosidad,
expresiones de las
nuevas vidas que nos dieron.
vienen los átomos dispersos,
que se encuentran en el aire,
en la esencia de las cosas,
que se dilatan, que dan giros y
permanecen todo el día
en el jardín de la existencia;
encendidos sus colores,
se renuevan en la frescura
que triunfa más allá de la muerte.
Estoy fuera de mí y busco,
como persona sin sombra
la claridad de todo lo soñado,
constriño la voluntad para no
dejar caer el prisma
de vidrio frágil
que descompone en
gama de colores el pasado.
En el jardín cercano
el perfume rompe su
empaque y se esparce,
el aire toma perfiles sorprendentes,
es aroma, luminosidad,
expresiones de las
nuevas vidas que nos dieron.
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