Su presencia pasa desapercibida para muchos, no para mi. Camina con disimulo hacia el mostrador y pide una bebida sin alcohol. Tiene la mirada de una mujer atormentada, que el recuerdo aborda temas que prefiriese olvidar.
Amaga encender un cigarro para luego, lejos de sí arrojarlo. Deja la barra y toma asiento, se recarga en la mesa y apura su vaso.
Intrigado empiezo a acercarme. La gente parece acrecentarse cuando camino de prisa.
Su atuendo me dice que es mujer de trabajo, pasa la vida ante un escritorio lleno de pendientes, papeles y soledad.
Su parco maquillaje acusa las prisas matinales, así como su cabello corto de que forma no tendría tiempo para peinarlo.
Quiero pasar de largo pues veo una historia repetida: mujer llena de prisas, tristezas, sin sabores... muy escasas risas (olvídate de que sepa acampar, remar o andar en bicicleta)
Algo me detiene: Con sus manos lleva el compás de la música que apenas se distingue en el fondo. intrigado descubro sus ojos... cerrados. Está pensando y disfrutando ésas notas.
Anticipa los crescendos con sus palmas hacia el techo mientras que su faz se ha tornado angelical.
En lo más profundo del sentimiento musical, deja una lágrima escapar de una manera tan encantadora... No me di cuenta en que momento me senté frente a ella.
Terminó la música y abrió los ojos. No se asustó al verme ahí. El sorprendido fui yo, sentía que la piel me ardía al ser descubierto robando un momento de inspiración a una mujer autor.
Intenté decir algo pero de mi boca salían balbuceos, avergonzado quise marcharme pero ella sujetó mi brazo.
Me llamo Reina, ¿Dónde habías estado?.
Amaga encender un cigarro para luego, lejos de sí arrojarlo. Deja la barra y toma asiento, se recarga en la mesa y apura su vaso.
Intrigado empiezo a acercarme. La gente parece acrecentarse cuando camino de prisa.
Su atuendo me dice que es mujer de trabajo, pasa la vida ante un escritorio lleno de pendientes, papeles y soledad.
Su parco maquillaje acusa las prisas matinales, así como su cabello corto de que forma no tendría tiempo para peinarlo.
Quiero pasar de largo pues veo una historia repetida: mujer llena de prisas, tristezas, sin sabores... muy escasas risas (olvídate de que sepa acampar, remar o andar en bicicleta)
Algo me detiene: Con sus manos lleva el compás de la música que apenas se distingue en el fondo. intrigado descubro sus ojos... cerrados. Está pensando y disfrutando ésas notas.
Anticipa los crescendos con sus palmas hacia el techo mientras que su faz se ha tornado angelical.
En lo más profundo del sentimiento musical, deja una lágrima escapar de una manera tan encantadora... No me di cuenta en que momento me senté frente a ella.
Terminó la música y abrió los ojos. No se asustó al verme ahí. El sorprendido fui yo, sentía que la piel me ardía al ser descubierto robando un momento de inspiración a una mujer autor.
Intenté decir algo pero de mi boca salían balbuceos, avergonzado quise marcharme pero ella sujetó mi brazo.
Me llamo Reina, ¿Dónde habías estado?.
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