Actualmente se habla y se escribe mucho sobre el clima y los numerosos escenarios apocalípticos hacia los que nos dirigimos. Críticos y creyentes se comen crudos unos a otros en debates tan acalorados como el posible futuro de nuestro planeta. Sin embargo, parece haber un consenso cada vez mayor entre gran parte de la población de que algo anda mal. Aunque la atención a este tema es relativamente reciente, ciertamente no es un problema que se haya advertido recientemente. Ya en la década de los 80 existía la preocupación de que nuestro estilo de vida pudiera provocar cambios graves y problemas climáticos. Está claro que los fenómenos metereológicos extremos se están convirtiendo poco a poco en la nueva normalidad y es inconcebible que nuestra enorme huella ecológica no tenga impacto en el bienestar de nuestro planeta.
De vuelta a la naturaleza o quizas estamos más lejos de ella? La magnitud del problema y sus posibles consecuencias siguen siendo objeto de un amplio debate. Sin embargo, el enfoque del problema es aún más tema de debate. Las personas que ven esta crisis como una advertencia para que adoptemos una mirada crítica sobre nuestro estilo de vida y vivamos más en armonía con la naturaleza, a manudo chocan con otras que prefieren atenerse a nuestros estándares de vida actuales y ven el progreso científico como una solución. Significaría un enorme cambio de paradigma para vivir con menos y distanciarnos del librecambismo y nuestro consumo excesivo. Después de todo, esto está muy alejado de lo que estamos acostumbrados y de las ambiciones de muchos occidentales. La posibilidad de que se encuentre una solución de esta manera parece muy pequeña.
El peligro de la pereza. La ingeniería climática es un intento de evitar que este último grupo sacrifique la calidad de vida. También ofrece una solución a las disputas globales sobre quién debería hacer qué esfuerzos, pero por otro lado también puede convertirse en un arma geopolítica. Qué pasa si, por ejemplo, una potencia mundial puede y quiere utilizar cierta tecnología, pero otro participante importante no puede?
En cualquier caso, es difícil confiar en alguien con una responsabilidad tan grande que nuestras vidas dependan de ella. Intervenir en el clima puede tener consecuencias desastrosas si algo sale mal. De esta manera cargamos a algo ó a alguien con una responsabilidad casi divina...
Por cada solución un nuevo problema. Si no se hace nada, destruiremos la vida de nuestros descendientes. Al optar por una solución a medias, como suele ocurrir en las conferencias sobre el clima, no garantiza un buen resultado. Cambiar completamente nuestras vidas no será posible sin lucha, porque lo que puede ser una dicha para algunos, otros lo experimentarán como un horror primitivo. La influencia climática puede ser eficaz, pero es potencialmente un arma de destrucción masiva. No te hacen feliz todos esos resultados inciertos y dilemas.
Armar un rompecabezas juntos. Queremos vivir en simbiosis con la naturaleza o consideramos que los humanos son supremos? Esa es la pregunta que todos debemos hacernos. Sería un proyecto maravilloso si la humanidad corrigiera sus errores. Utilizar nuestra creatividad, tanto a nivel racional como humano, sería quizas la combinación ideal. No somos dioses, pero lo divino dentro de nosotros nos insta a hacer el bien, para nosotros mismos y para aquellos que vienen detrás de nosotros. Ver lo que queremos cambiar es útil, al igual que considerar lo que queremos conservar para el futuro. Tanto el científico como el filósofo tiene un papel en esto, al igual que el agricultor, el chamán, el maestro de jardín de infancia, el florista... Cada uno puede aportar algo desde su propia experiencia, porque si la visión de una solución al cambio climático es demasiado unilateral, también lo serán las soluciones.
De vuelta a la naturaleza o quizas estamos más lejos de ella? La magnitud del problema y sus posibles consecuencias siguen siendo objeto de un amplio debate. Sin embargo, el enfoque del problema es aún más tema de debate. Las personas que ven esta crisis como una advertencia para que adoptemos una mirada crítica sobre nuestro estilo de vida y vivamos más en armonía con la naturaleza, a manudo chocan con otras que prefieren atenerse a nuestros estándares de vida actuales y ven el progreso científico como una solución. Significaría un enorme cambio de paradigma para vivir con menos y distanciarnos del librecambismo y nuestro consumo excesivo. Después de todo, esto está muy alejado de lo que estamos acostumbrados y de las ambiciones de muchos occidentales. La posibilidad de que se encuentre una solución de esta manera parece muy pequeña.
El peligro de la pereza. La ingeniería climática es un intento de evitar que este último grupo sacrifique la calidad de vida. También ofrece una solución a las disputas globales sobre quién debería hacer qué esfuerzos, pero por otro lado también puede convertirse en un arma geopolítica. Qué pasa si, por ejemplo, una potencia mundial puede y quiere utilizar cierta tecnología, pero otro participante importante no puede?
En cualquier caso, es difícil confiar en alguien con una responsabilidad tan grande que nuestras vidas dependan de ella. Intervenir en el clima puede tener consecuencias desastrosas si algo sale mal. De esta manera cargamos a algo ó a alguien con una responsabilidad casi divina...
Por cada solución un nuevo problema. Si no se hace nada, destruiremos la vida de nuestros descendientes. Al optar por una solución a medias, como suele ocurrir en las conferencias sobre el clima, no garantiza un buen resultado. Cambiar completamente nuestras vidas no será posible sin lucha, porque lo que puede ser una dicha para algunos, otros lo experimentarán como un horror primitivo. La influencia climática puede ser eficaz, pero es potencialmente un arma de destrucción masiva. No te hacen feliz todos esos resultados inciertos y dilemas.
Armar un rompecabezas juntos. Queremos vivir en simbiosis con la naturaleza o consideramos que los humanos son supremos? Esa es la pregunta que todos debemos hacernos. Sería un proyecto maravilloso si la humanidad corrigiera sus errores. Utilizar nuestra creatividad, tanto a nivel racional como humano, sería quizas la combinación ideal. No somos dioses, pero lo divino dentro de nosotros nos insta a hacer el bien, para nosotros mismos y para aquellos que vienen detrás de nosotros. Ver lo que queremos cambiar es útil, al igual que considerar lo que queremos conservar para el futuro. Tanto el científico como el filósofo tiene un papel en esto, al igual que el agricultor, el chamán, el maestro de jardín de infancia, el florista... Cada uno puede aportar algo desde su propia experiencia, porque si la visión de una solución al cambio climático es demasiado unilateral, también lo serán las soluciones.