Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si nuestros ojos fueran como los de los pequeños
tanta inocencia habría.
La necesidad de ser necios y preciosos,
traviesos e indómitos
sería una solícita suplica ganada a la vida
cuando crecemos
y se nos va.
Si nuestro deber fuera igual a divertirnos como ellos lo hacen,
el saludo a la fantasía se convertiría en nuestro abrazo diario
para los pequeños gigantes que viven en el corazón.
Si el valor de las cosas
se encontrara en los pensamientos de los niños,
otra cosa sería el mundo,
muy distintos fuéramos nosotros,
muy amplia sería la vida.
¿Cuándo entonces perdimos la niñez?
¿Cuándo nos hicimos adultos?
¿En qué momento crecimos?
¿En qué lugar encerramos al niño interior?
Sabemos que jamás lo podremos hacer
porque nuestra niñez ahora está
en nuestros hijos,
vuelve a vivir
en nuestros niños.