uchiwamagnus
Poeta recién llegado
Miró la noche, serena y profunda para un bohemio de locuras, o una brisa para un halcón;
miró cálido y despierto con la mirada serena donde se suele posar; bajo el firmamento a mi lado,
una luz como las que en el alba, me despiertan para comenzar un nuevo día sin mi pedazo de alma;
extraviada a lo lejos o muy cerca de mi camino; pero cuya posesión pasó de mis manos al vacío.
No mires mi dolor pesante de un susurro que ahoga penas más que alegrías en el eco desmotivado de un error;
un gorrión que perdió rumbo y sin sentido vaga por la deriva; por los mares de mi oscuridad desvela impaciente
un sentido de incomprensión a mi razón, pues por más que lucho por su olvido; el recuerdo y su figura resuenan como un zumbido
profundo, largo y sin una eficiente salida; azota mi ser y me lleva al mar de lágrimas por el que no quisiera navegar otra ves.
Mi luz no aparece, ni literalmente como solías decirme, ni en la realidad. Que te hicisteis luna ingrata acaso en verdad ya no me iluminas más?
Mi corazón puede continuar esta carrera ingrata a la luz del sol, que me quema en el desvelo por la noche que no quisiera mirar sin la amiga albina que por un año me acompañó en mis desvelos, y razón superflua de mis ser en las nubes de vapor cesante de fulgor nativo de la voluntad.
Sin la mirada que me flecha cada ves que apareces en mi caminar.
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