Compañía como desfile de notas
gris azuladas, el tiempo en las redes del sueño
de un músico callejero
Refleja el atardecer del sábado
la luna marrón desde el nido de porcelana.
Café que deja sus símbolos en cráteres de espuma.
Esperanzas, abrigar de antenas
las cordilleras esmeralda de las orejas.
Reencontrarnos en los bosques de espejos,
de tantas colecciones de telescopios en
ambientes de gafas
estaba ella, y el corazón era la ofrenda de
una papiroflexia imposible.
Entusiasmo de inundar columpios con la luz
de cisnes amarillos.
Amor como tercer ojo del tigre
en la espesura de los muelles,
trenzar los mercantes de abundancia,
belleza, sus senos proyectados en un cine de frutos.
Tanto llamarla desde las terrazas de los bodegones ingenuos
donde se amontonan cebollas de atmósferas azules
gris azuladas, el tiempo en las redes del sueño
de un músico callejero
Refleja el atardecer del sábado
la luna marrón desde el nido de porcelana.
Café que deja sus símbolos en cráteres de espuma.
Esperanzas, abrigar de antenas
las cordilleras esmeralda de las orejas.
Reencontrarnos en los bosques de espejos,
de tantas colecciones de telescopios en
ambientes de gafas
estaba ella, y el corazón era la ofrenda de
una papiroflexia imposible.
Entusiasmo de inundar columpios con la luz
de cisnes amarillos.
Amor como tercer ojo del tigre
en la espesura de los muelles,
trenzar los mercantes de abundancia,
belleza, sus senos proyectados en un cine de frutos.
Tanto llamarla desde las terrazas de los bodegones ingenuos
donde se amontonan cebollas de atmósferas azules