demian_pazos
Poeta recién llegado
Nosotros éramos los cómplices, los testigos, los socios, los perseguidos, éramos inseparables, éramos capaces cuando estábamos unidos, éramos mano y cabeza, pierna y dedos; agua, tierra, luz y suelo, nosotros, tan juntos, pito y huevos. Las miradas, los gestos, los gritos, el silencio; todo estaba al alcance de aquellos días. Pero un día, casi totalmente diferente, sucedió la bronca, la desconfianza, y el secreto que no se guardó, y las mujeres que nos combatieron, y las lágrimas que no se lloraron, y el rencor que se tragó, y la pena nos estaba aniquilando. Y otro día la distancia, y el siguiente no nos saludamos, y el otro ni siquiera nos miramos, y otro día la estupidez, y un día más que dejamos pasar, y otro día nos descuidamos, y otro día la muerte, y un nuevo día que no nos dió descanso. Y después de todos esos días que ahora escribo, somos amigos, como cómplices, como testigos, como el primer día.