El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
-¡Venga, vamos, ponte chula,
que nos vamos para el puerto!
-¡Yupi, papi, qué genial!
Pues espérame un momento.
-Pero ¿qué traes, "mariquilla"?
¿Podremos con todo eso?
-Claro, papi, tú me ayudas,
que entre los dos pesa menos.
En el cubo meteré
trocitos de red y anzuelos,
y piedrecitas de luna,
y caracolilllos negros.
Por si salta una gran ola
he cogido el chubasquero
y el par de botas katiuskas
por si en el agua me meto.
También llevo calcetines
y pantalón de repuesto,
quiero tirarme al montón
de arena y me mancho luego.
¡Espera!, que hay que coger
la comida de cangrejos
y las miguitas de pan
para los peces traviesos,
y la pala, y mi merienda,
y las gafas de buceo,
y el gorro de capitana,
porque, papi, no sabemos...
- ¡Para, para, "mariquilla"!,
¿cruzaremos el océano?
-Pues ahora que lo dices,
es verdad, ¡ falta el chaleco!
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