IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Incontables flechas vuelan alto,
buscando un amor que no caiga,
la ternura de sus sueños es ingenua,
la avaricia de dios nos induce al pecado,
vemos como se eclipsa el sol,
y la oscuridad avanza por sus reinos,
tenues deseos
impregnan las melodías de su amor,
quieren ver al cielo morir,
al eterno caer decapitado,
nos succionan una vez más,
ardores de tiempo eterno,
crucifican la sabiduría de los mortales,
para que nuestra fragilidad nos extermine,
caminamos con nuestros últimos pasos,
contando los ocasos,
y como se apaga cada mañana,
acurrucados
lamentamos nuestra existencia,
por su efimeridad,
por su extraña forma de matarnos,
pronunciamos nuestra necesidad,
deletreándole al amor por última vez,
pensamos en la vida,
y nos hundimos, sin retorno,
pero agradecidos con la muerte.
buscando un amor que no caiga,
la ternura de sus sueños es ingenua,
la avaricia de dios nos induce al pecado,
vemos como se eclipsa el sol,
y la oscuridad avanza por sus reinos,
tenues deseos
impregnan las melodías de su amor,
quieren ver al cielo morir,
al eterno caer decapitado,
nos succionan una vez más,
ardores de tiempo eterno,
crucifican la sabiduría de los mortales,
para que nuestra fragilidad nos extermine,
caminamos con nuestros últimos pasos,
contando los ocasos,
y como se apaga cada mañana,
acurrucados
lamentamos nuestra existencia,
por su efimeridad,
por su extraña forma de matarnos,
pronunciamos nuestra necesidad,
deletreándole al amor por última vez,
pensamos en la vida,
y nos hundimos, sin retorno,
pero agradecidos con la muerte.