IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se teje una construcción anatómica,
de hierro y sueños oxidados,
en la piel no hay tacto,
el pecho un parto,
de un corazón incomprendido,
sangrando cada sueño,
cada elixir extravagante
de una vida sentenciada,
filamentos de una carne saturada,
estructura impregnada,
del veneno que fluye por estas venas,
en cada férrea articulación,
la sensación de sostener a un mundo,
que nunca descansa,
que siempre imagina la finitud de su dolor,
amanecer eléctrico,
succionando a cada suspiro,
el sol entretenido,
cocinando el festín para una noche eterna,
coraza de una piel metálica,
laminadas junto al cromo de cada día,
carcaza de cráneo y osamenta,
conexiones áureas
de una programación incuestionable,
evolución degenerativa,
hasta hacer permanente esa quietud,
la que subyace en nuestros sueños,
la que alimenta a la oscuridad,
nutriendo esta pesadilla
en la que nos percibimos muertos.
de hierro y sueños oxidados,
en la piel no hay tacto,
el pecho un parto,
de un corazón incomprendido,
sangrando cada sueño,
cada elixir extravagante
de una vida sentenciada,
filamentos de una carne saturada,
estructura impregnada,
del veneno que fluye por estas venas,
en cada férrea articulación,
la sensación de sostener a un mundo,
que nunca descansa,
que siempre imagina la finitud de su dolor,
amanecer eléctrico,
succionando a cada suspiro,
el sol entretenido,
cocinando el festín para una noche eterna,
coraza de una piel metálica,
laminadas junto al cromo de cada día,
carcaza de cráneo y osamenta,
conexiones áureas
de una programación incuestionable,
evolución degenerativa,
hasta hacer permanente esa quietud,
la que subyace en nuestros sueños,
la que alimenta a la oscuridad,
nutriendo esta pesadilla
en la que nos percibimos muertos.