Vincent Malloy
Poeta recién llegado
El cielo, acompañado de una sintética profase,
se cae en pedazos sobre la almohada que cubre
el frío de mis pies.
Un soplo de terror envenena mis sentidos,
y la luna en su noche paupérrima y pesada
cubre de oscuridad el manto de la tierra.
Un sueño Un áspero cubil que infecta mi mente.
La soledad se tiende en mi seno,
para adornar la rosa lluviosa que empapa mis días.
Una vida que va en lágrimas y ruegos.
Un pedazo de muerte surge de la noche.
Esperanza de un logro satánico experimental,
pero profusamente decidido.
Las orbitas oculares ya están cubiertas
Matizadas y crispadas en negro y lapislázuli.
Un brillo de lejanos ecos en la Mezquita Azul.
Quisiera que las sabanas temblaran,
y el colchón se abriera en bocanadas de calor infernal.
Un verano en otoño Calor en Ohio.
Ruego el ciclo de víboras no pare.
Que el veneno de sus labios alimente mi locura.
Que mis pesadillas acaben
en el filo impaciente de la espada.
Ojala los ríos de inmundicia broten de mis venas.
Ojala se corte el canal de vida infecta que corre.
Que el calor de mis brazos se torne en yelmo frío,
y las horas se mueran en mis cabellos.
se cae en pedazos sobre la almohada que cubre
el frío de mis pies.
Un soplo de terror envenena mis sentidos,
y la luna en su noche paupérrima y pesada
cubre de oscuridad el manto de la tierra.
Un sueño Un áspero cubil que infecta mi mente.
La soledad se tiende en mi seno,
para adornar la rosa lluviosa que empapa mis días.
Una vida que va en lágrimas y ruegos.
Un pedazo de muerte surge de la noche.
Esperanza de un logro satánico experimental,
pero profusamente decidido.
Las orbitas oculares ya están cubiertas
Matizadas y crispadas en negro y lapislázuli.
Un brillo de lejanos ecos en la Mezquita Azul.
Quisiera que las sabanas temblaran,
y el colchón se abriera en bocanadas de calor infernal.
Un verano en otoño Calor en Ohio.
Ruego el ciclo de víboras no pare.
Que el veneno de sus labios alimente mi locura.
Que mis pesadillas acaben
en el filo impaciente de la espada.
Ojala los ríos de inmundicia broten de mis venas.
Ojala se corte el canal de vida infecta que corre.
Que el calor de mis brazos se torne en yelmo frío,
y las horas se mueran en mis cabellos.