Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
No soy de las inundaciones
ni tampoco de los desiertos,
los extremos me repelen,
lo exagerado del viento,
los contrastes abusivos
de las sombras bajo rejas.
No soy de los que tienen
la razón en todo tiempo,
un amor que se despluma
de sus pájaros
para impedirles el vuelo,
corazón precipitado
hasta la última sangre
la que buscan los mártires
para convencer al ciego.
No soy de afirmaciones contundentes
de esas que beben de raíces muertas,
de esos abrazos que parecen
látigos, serpientes,
entrantes donde las olas
se ahogan sin un solo escape.
No soy de la imaginación
de los rebaños y las tribus,
de las consolas de juego
que a mí nunca me consuelan,
ni falta que me hace.
No soy de la palabra impuesta,
ni de la sonrisa falsa,
tengo grietas en el aire que desplazo,
mis huellas son inquietas,
se pierden
bajo las hojas que comulgan en silencio,
la nieve que no sueña con ser virgen.