danie
solo un pensamiento...
No soy yo quien queda
atrapado en el trasmallo de mis nervios
a la espera del pescador de los sueños.
No soy yo un barco que navega a la deriva
guiado por el tuerto ojo de un faro ciego,
un inmenso trasatlántico
con los únicos pasajeros que son marineros de arena.
Tampoco soy yo la ave de piedra
que no puede volar
ni siquiera rezar
por los ángeles sepultados en el jardín del tiempo.
Es mi otro espejo
que no es tan ajeno a mi cuerpo,
es mi sombra solitaria
mutilando las horas
en la agonía de mi lecho,
es mi ánimo
con la perspectiva de la muerte.