Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
NO SIGUE LA LUZ...
No sigue la luz encandilando dientes
ni la quemazón de papiros regodeando islas,
aquí la tarde ya tiznó la escena
donde regularmente asoma su cara
el invicto esplendor de una mariposa.
Pero dura la nostalgia,
quema en los ojos la desdicha.
Ya brindé por la espera y su escafandra,
ya habilité la línea donde he de escribir la nada.
Perdura la conciencia, casi me inculpa,
y golpea con nudillos metálicos
la paz que posiblemente reservé para la vida.
No sigue la luz causando escozor de mimbres
sobre solitarias plazas en que se recuesta la vista.
Todavía espero las antorchas,
los cálices ardientes,
pulimiento de dientes crujen mis aristas.
No sigue la luz encandilando dientes
ni la quemazón de papiros regodeando islas,
aquí la tarde ya tiznó la escena
donde regularmente asoma su cara
el invicto esplendor de una mariposa.
Pero dura la nostalgia,
quema en los ojos la desdicha.
Ya brindé por la espera y su escafandra,
ya habilité la línea donde he de escribir la nada.
Perdura la conciencia, casi me inculpa,
y golpea con nudillos metálicos
la paz que posiblemente reservé para la vida.
No sigue la luz causando escozor de mimbres
sobre solitarias plazas en que se recuesta la vista.
Todavía espero las antorchas,
los cálices ardientes,
pulimiento de dientes crujen mis aristas.
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