Damián Masot
Poeta recién llegado
Desperté junto al frío amanecer
y desde la ventana miré al exterior...
estaba mi mente allá afuera derramada,
toda en forma de niebla
formaba un denso nubarrón.
Ya no se cuantas veces
durante esta mañana
he mandado al carajo a mi vida.
Mientras pensaba esto,
escribí mi nombre sobre la ventana empañada,
pero las letras desaparecieron sobre el cristal
y pude ver una bala afuera
acercándose directo a mi cabeza.
No se cuando irá a llegar,
lo más probable
es que me tome por sorpresa y,
si me alcanza,
la melodía en mis palabras
resultará prescindible para narrarlo,
pues ya no tendré nada nuevo
ni estúpido que decir.
Entonces,
cuando mires entre las cenizas
tendrás que buscarme bien,
porque allí no estaré.
No seas entonces
como esos muertos en vida,
que ya desaparecieron de sus propias vidas,
que caminan entre nosotros,
pero ya no están.
Aquellos que marchan por las calles,
perfectamente arreglados
para su funeral diario,
para la rutina de su velorio.
Mantente firme a ti,
rebelde y pensante.
No hay problemas, sólo soluciones.
Si aun puedes moverte, hazlo,
porque no hay nada más uniformado
que un adolescente y un anciano;
son siempre iguales.
y desde la ventana miré al exterior...
estaba mi mente allá afuera derramada,
toda en forma de niebla
formaba un denso nubarrón.
Ya no se cuantas veces
durante esta mañana
he mandado al carajo a mi vida.
Mientras pensaba esto,
escribí mi nombre sobre la ventana empañada,
pero las letras desaparecieron sobre el cristal
y pude ver una bala afuera
acercándose directo a mi cabeza.
No se cuando irá a llegar,
lo más probable
es que me tome por sorpresa y,
si me alcanza,
la melodía en mis palabras
resultará prescindible para narrarlo,
pues ya no tendré nada nuevo
ni estúpido que decir.
Entonces,
cuando mires entre las cenizas
tendrás que buscarme bien,
porque allí no estaré.
No seas entonces
como esos muertos en vida,
que ya desaparecieron de sus propias vidas,
que caminan entre nosotros,
pero ya no están.
Aquellos que marchan por las calles,
perfectamente arreglados
para su funeral diario,
para la rutina de su velorio.
Mantente firme a ti,
rebelde y pensante.
No hay problemas, sólo soluciones.
Si aun puedes moverte, hazlo,
porque no hay nada más uniformado
que un adolescente y un anciano;
son siempre iguales.