IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Emprender el vuelo,
observando como cae la tarde,
y así los días,
y así la noche,
última se comprende
esa manera de mentirnos,
porque la verdad nos termina matando,
volando sobre agrios paisajes,
de tristeza sin color,
y calma sin vida,
observamos desde arriba,
como si nunca tocásemos los suelos,
las nubes cubren nuestra vista,
las estrellas no serán destellos,
si nuestra cabeza
nunca más puede mirar al cielo,
observamos sin descanso,
como la armonía del ocaso
teje nuevas formas de dormirnos,
pero no cerraremos los ojos,
vislumbraremos si se ha de poder,
entre tormentas sin limites,
y condenas inmensas,
para nunca abrazar el cansancio,
porque siempre la mente vuela,
antes de caer inconsciente,
si se nos han de perder nuestras razones.
observando como cae la tarde,
y así los días,
y así la noche,
última se comprende
esa manera de mentirnos,
porque la verdad nos termina matando,
volando sobre agrios paisajes,
de tristeza sin color,
y calma sin vida,
observamos desde arriba,
como si nunca tocásemos los suelos,
las nubes cubren nuestra vista,
las estrellas no serán destellos,
si nuestra cabeza
nunca más puede mirar al cielo,
observamos sin descanso,
como la armonía del ocaso
teje nuevas formas de dormirnos,
pero no cerraremos los ojos,
vislumbraremos si se ha de poder,
entre tormentas sin limites,
y condenas inmensas,
para nunca abrazar el cansancio,
porque siempre la mente vuela,
antes de caer inconsciente,
si se nos han de perder nuestras razones.