IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
No me levanto de mi cama,
mi almohada atrapa cada sueño,
cada pesar que fue deseo,
los años cuentan mis instantes,
y desperdician mi alegría,
me envuelve una nostalgia día a día,
una trampa para mi reflexión,
porque solo encuentro lamentos
encadenados unos a otros,
mi ventana desea iluminar mis ojos,
pero ellos me sostienen cada noche,
vislumbrando
un horizonte que habita en mi cabeza,
que solo se digna a salir entre mis escritos,
volviendo sangre cada hoja,
de un presente que me ahoga
en su constante sequedad,
estiro mis pies,
antes de entumecerme por completo,
mi piel se quiebra con mi tacto,
empiezo a no entender mi realidad,
menos mi persona,
comienzo a girar en una espiral
de tiempo muerto,
donde no hay viento que me detenga,
alimento esa violencia con la que giro,
y pierdo mis lamentos,
pierdo mis intentos,
pierdo mi razón de ser.
mi almohada atrapa cada sueño,
cada pesar que fue deseo,
los años cuentan mis instantes,
y desperdician mi alegría,
me envuelve una nostalgia día a día,
una trampa para mi reflexión,
porque solo encuentro lamentos
encadenados unos a otros,
mi ventana desea iluminar mis ojos,
pero ellos me sostienen cada noche,
vislumbrando
un horizonte que habita en mi cabeza,
que solo se digna a salir entre mis escritos,
volviendo sangre cada hoja,
de un presente que me ahoga
en su constante sequedad,
estiro mis pies,
antes de entumecerme por completo,
mi piel se quiebra con mi tacto,
empiezo a no entender mi realidad,
menos mi persona,
comienzo a girar en una espiral
de tiempo muerto,
donde no hay viento que me detenga,
alimento esa violencia con la que giro,
y pierdo mis lamentos,
pierdo mis intentos,
pierdo mi razón de ser.