Darkshade
Poeta adicto al portal
Fluye tu importuno canto
cual sinfonía de espanto;
devuélvete al camposanto
y allí obsesiona:
sedúceles con tu encanto,
brutal ladrona.
¡A ti te hablo, noche a cara!
Quizá tu luna notara
mi coraje y se marchara
antes de tiempo:
dejé que ella me observara
sin contratiempo.
Pero es un juego aburrido
el fin de negro vestido;
prefiero un sol derretido,
naranja muerto,
al astro-luna pungido
por el experto.
¿Que he sido yo el hechicero?
¡Pues tú marcaste el sendero!
Me convertiste en cochero
de tus corceles:
tiniebla de mal agüero,
¡no me desveles!