Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como un sueño
frío, de madrugada
se vienen pequeñas
tormentas muy marcadas
de horribles caras.
Apenas puedo creer
que me haya mezclado
entre ellos, malditas
especies llenas de
reconcor y tenebroso
silencio.
Una larga travesía
para poder despertar
de una pesadilla que
se disfrazó de bondad
¿Acaso estaba cegada
por un velo de fantasía?
ya sé, eran mis nervios
lo que me impedía.
Día lleno de coraje
tristeza y dolor
al saber que aquellos
me habían traicionado
que todos estos
ésteriles y fallidos
años, a mis espaldas
de mi se estaban burlando.
Cuántas noches
me quedé viendo
el cielo negro de
nublado, preguntándome
si mis ideas eran sólo
espejismos baratos.
Pero no eran cuentos
ni nervios, ni figuraciones
era la realidad que se
asomaba burlona, que
me susurraba en la
dulzura de la lluvia que
ellos sólo conmigo
jugaban.
Y bailaban entre la
basura, entre la carne
podrida, entre la tierra
con lombrices, ella cantaba
con las arañas, !como pude
ser tan ingenua!, claro
claro que de algo me dí
cuenta, yo no recuerdo
sus nombres.
No los recuerdo a ellos
ni a sus acciones, que
se les caigan los muros
encima, y yo que no
quiero verlos, no ahora
con tantos nuevos
vuelos, y sin embargo
en mi corazón cicatrizado
hay suturas con polvo.
No los recuerdo
tampoco el momento
en que deje de amarles
en que dejaron casi, de
inquietarme, con sus
risas estúpidas y sus
falsas enfermedades, no
yo no los recuerdo, ni
a las discusiones tragi-
cómicas de golpes de
invierno.
Y ahora !pobres
limosneros! suplicando
a los ajenos caridad
compasión, mirando al
cielo con una patética
devoción, extrañas personas
que comen almas.
Pero nunca me entendieron
entre llanto y rimel corrido
se los digo, ven como teníamos
razón nosotros, a quiénes ustedes
consideraban perdidos...No son
dignos de lástima, imitación
de ángeles caídos.
Ya se los llevarán
antiguos enemigos
en la casa de la risa
pelearán por la comida
por el dinero, pero sólo
habrá otros locos, y
ustedes pagarán sus
hechos.
No los recuerdo
señor, llevelos
a donde deben estar
se acabó su dinastía
y su acartonado teatro
habrá que derribar.
frío, de madrugada
se vienen pequeñas
tormentas muy marcadas
de horribles caras.
Apenas puedo creer
que me haya mezclado
entre ellos, malditas
especies llenas de
reconcor y tenebroso
silencio.
Una larga travesía
para poder despertar
de una pesadilla que
se disfrazó de bondad
¿Acaso estaba cegada
por un velo de fantasía?
ya sé, eran mis nervios
lo que me impedía.
Día lleno de coraje
tristeza y dolor
al saber que aquellos
me habían traicionado
que todos estos
ésteriles y fallidos
años, a mis espaldas
de mi se estaban burlando.
Cuántas noches
me quedé viendo
el cielo negro de
nublado, preguntándome
si mis ideas eran sólo
espejismos baratos.
Pero no eran cuentos
ni nervios, ni figuraciones
era la realidad que se
asomaba burlona, que
me susurraba en la
dulzura de la lluvia que
ellos sólo conmigo
jugaban.
Y bailaban entre la
basura, entre la carne
podrida, entre la tierra
con lombrices, ella cantaba
con las arañas, !como pude
ser tan ingenua!, claro
claro que de algo me dí
cuenta, yo no recuerdo
sus nombres.
No los recuerdo a ellos
ni a sus acciones, que
se les caigan los muros
encima, y yo que no
quiero verlos, no ahora
con tantos nuevos
vuelos, y sin embargo
en mi corazón cicatrizado
hay suturas con polvo.
No los recuerdo
tampoco el momento
en que deje de amarles
en que dejaron casi, de
inquietarme, con sus
risas estúpidas y sus
falsas enfermedades, no
yo no los recuerdo, ni
a las discusiones tragi-
cómicas de golpes de
invierno.
Y ahora !pobres
limosneros! suplicando
a los ajenos caridad
compasión, mirando al
cielo con una patética
devoción, extrañas personas
que comen almas.
Pero nunca me entendieron
entre llanto y rimel corrido
se los digo, ven como teníamos
razón nosotros, a quiénes ustedes
consideraban perdidos...No son
dignos de lástima, imitación
de ángeles caídos.
Ya se los llevarán
antiguos enemigos
en la casa de la risa
pelearán por la comida
por el dinero, pero sólo
habrá otros locos, y
ustedes pagarán sus
hechos.
No los recuerdo
señor, llevelos
a donde deben estar
se acabó su dinastía
y su acartonado teatro
habrá que derribar.