Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
No hay razones para detenerse
dejando la tarea a medias
sin quemar etapas, sucesivamente,
y que los pájaros se coman las migajas
que les permitan su regreso al punto,
y sin mirar atrás
ni volver a encajar la luz en la bombilla
en ese vientre que moldeó la voz
como un cristal, el fuego.
No hay razones
para otorgar valor al pesimismo
al extraño caos de la inmovilidad del sol
en su coraza
donde parece protegerse de la noche
en un refugio ilimitado de verano espurio.
No hay razones
para volverse ciego y darse de patadas
con todo cuanto se roza, se mueve
o cree estar vivo.
¿A qué viene romper lo ya existente?
¿Dejar esa verdad contra las cuerdas?
dejando la tarea a medias
sin quemar etapas, sucesivamente,
y que los pájaros se coman las migajas
que les permitan su regreso al punto,
y sin mirar atrás
ni volver a encajar la luz en la bombilla
en ese vientre que moldeó la voz
como un cristal, el fuego.
No hay razones
para otorgar valor al pesimismo
al extraño caos de la inmovilidad del sol
en su coraza
donde parece protegerse de la noche
en un refugio ilimitado de verano espurio.
No hay razones
para volverse ciego y darse de patadas
con todo cuanto se roza, se mueve
o cree estar vivo.
¿A qué viene romper lo ya existente?
¿Dejar esa verdad contra las cuerdas?