No existe lo imposible
aunque a veces ello signifique
no decir nada,
como ahora,
es el caso
que me he puesto delante
de un ordenador que me manda,
y mi vista solo alcanza
a ver unas letras,
que me trasladan,
a las sílabas
que se van encadenando ellas solas,
no hace falta de látigo
ni de palabra,
es mi mente la que manda,
con ella despierta
y mi alma
ya fuera de su tela de araña,
uno se columpia
y traslada,
a esta plataforma
lo que un ser superior le manda.
aunque a veces ello signifique
no decir nada,
como ahora,
es el caso
que me he puesto delante
de un ordenador que me manda,
y mi vista solo alcanza
a ver unas letras,
que me trasladan,
a las sílabas
que se van encadenando ellas solas,
no hace falta de látigo
ni de palabra,
es mi mente la que manda,
con ella despierta
y mi alma
ya fuera de su tela de araña,
uno se columpia
y traslada,
a esta plataforma
lo que un ser superior le manda.