BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Qué duerma tu esqueleto
sino al sol de invierno,
sí al este de un paraíso
inextinguible, que yo haré
de la derrota de tus huesos,
un discurso hostil a los
decretos, oh niña muerta!
Sobre los ferrocarriles,
entre teas incendiadas,
te fusilaron, niña, a ti,
que a nadie dabas la espalda.
Y ahora, que andas medio muerta,
cuesta abajo con tu desierto,
te quieren asesinar labios y escopetas.
Sangres derramadas te reclaman
por eriales y por zarzas, con perros,
te buscan, para darte caza, señorones
de mirada pétrea, congelada.
Qué permanezcan frígidas sus esposas,
y rígidas, sus alcobas sin auroras.
Su semilla se seque y se agoste, para siempre,
por una multitud de generaciones sin memoria.
Las ambulancias que no te asistieron, se queden
paralizadas por el miedo, y el médico que decidió
cortarte las venas, se asombre al ver el sol salir de nuevo.
Tú besarás ya el viento, y él, la penumbra de sus sótanos,
llenos de huesos de cerezos.©
* Suelo mezclar diversos estilos dentro de lo que escribo, y además en este caso, me inspiré en una noticia acaecida en un país latino, donde una niña murió porque no la asistieron siquiera los equipos de urgencia. Triste evocación de ello, es todo este poema, un lamento. Gracias queridos lectores, un abrazo!!
sino al sol de invierno,
sí al este de un paraíso
inextinguible, que yo haré
de la derrota de tus huesos,
un discurso hostil a los
decretos, oh niña muerta!
Sobre los ferrocarriles,
entre teas incendiadas,
te fusilaron, niña, a ti,
que a nadie dabas la espalda.
Y ahora, que andas medio muerta,
cuesta abajo con tu desierto,
te quieren asesinar labios y escopetas.
Sangres derramadas te reclaman
por eriales y por zarzas, con perros,
te buscan, para darte caza, señorones
de mirada pétrea, congelada.
Qué permanezcan frígidas sus esposas,
y rígidas, sus alcobas sin auroras.
Su semilla se seque y se agoste, para siempre,
por una multitud de generaciones sin memoria.
Las ambulancias que no te asistieron, se queden
paralizadas por el miedo, y el médico que decidió
cortarte las venas, se asombre al ver el sol salir de nuevo.
Tú besarás ya el viento, y él, la penumbra de sus sótanos,
llenos de huesos de cerezos.©
* Suelo mezclar diversos estilos dentro de lo que escribo, y además en este caso, me inspiré en una noticia acaecida en un país latino, donde una niña murió porque no la asistieron siquiera los equipos de urgencia. Triste evocación de ello, es todo este poema, un lamento. Gracias queridos lectores, un abrazo!!