Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
NIÑA BIPOLAR.
Cae la lluvia sobre cristales rotos,
desprendidos de una ventana de un alma,
la niña lanzo una piedra y se ríe,
sus pies descalzos no sangran.
Rasga su camisón y medio desnuda,
encerrada en su prisión de desesperaciones,
ahorca las muñecas con su pelo,
mientras que con sus labios les besa la frente.
Ésta loca dicen, nadie la entiende,
alza una mano al cielo para robarle el corazón,
por su brazo cae la sangre y en su cuello hace collar,
que la niña bipolar, es coqueta en sueños.
No hay más dulzura que cuando te acaricia,
en sus uñas se queda tu piel a tiras,
deja al descubierto tus miserias,
en la piel escribe un verso siniestro.
Sabe de amor más que los enamorados,
pero la niña bipolar ya ni quiere amar,
a prostituido a cupido y es ella,
la que lanza flechas y le explota en las esquinas.
No enseña nada de si misma,
si la quieres conocer, la tienes que respirar dos veces,
una por cada una que es y otra
porque dice que es bipolar y se oculta.
Fragmentos de locuras totalmente cuerda,
que revolotean en su mente y juegan
con ella y contigo, privilegiada inteligencia,
aburrida y ausente contempla nuestras monotonías.
Bebe en fuentes desconocidas,
donde los demonios calman la sed de muerte,
ella es más vida que la vida,
ella es más muerte que la muerte.
La niña bipolar desconocida te mira,
no sabes cual de las dos te quiere o te mata,
las gárgolas la quieren hacer el amor,
pero no se atreven, prefieren ser piedra inmóvil.
Esconde sentimientos de pasión,
en el arcón de la soledad por ella impuesta,
retiro en los rincones del infierno,
donde sólo habitan los poderosos.
Se muere poco a poco y nadie la descubre,
quiere a alguien que la acaricie la cara,
sin temor a que su mano pueda ser arrancada,
porque las dos necesitan oír: Te amo.
Cae la lluvia sobre cristales rotos,
desprendidos de una ventana de un alma,
la niña lanzo una piedra y se ríe,
sus pies descalzos no sangran.
Rasga su camisón y medio desnuda,
encerrada en su prisión de desesperaciones,
ahorca las muñecas con su pelo,
mientras que con sus labios les besa la frente.
Ésta loca dicen, nadie la entiende,
alza una mano al cielo para robarle el corazón,
por su brazo cae la sangre y en su cuello hace collar,
que la niña bipolar, es coqueta en sueños.
No hay más dulzura que cuando te acaricia,
en sus uñas se queda tu piel a tiras,
deja al descubierto tus miserias,
en la piel escribe un verso siniestro.
Sabe de amor más que los enamorados,
pero la niña bipolar ya ni quiere amar,
a prostituido a cupido y es ella,
la que lanza flechas y le explota en las esquinas.
No enseña nada de si misma,
si la quieres conocer, la tienes que respirar dos veces,
una por cada una que es y otra
porque dice que es bipolar y se oculta.
Fragmentos de locuras totalmente cuerda,
que revolotean en su mente y juegan
con ella y contigo, privilegiada inteligencia,
aburrida y ausente contempla nuestras monotonías.
Bebe en fuentes desconocidas,
donde los demonios calman la sed de muerte,
ella es más vida que la vida,
ella es más muerte que la muerte.
La niña bipolar desconocida te mira,
no sabes cual de las dos te quiere o te mata,
las gárgolas la quieren hacer el amor,
pero no se atreven, prefieren ser piedra inmóvil.
Esconde sentimientos de pasión,
en el arcón de la soledad por ella impuesta,
retiro en los rincones del infierno,
donde sólo habitan los poderosos.
Se muere poco a poco y nadie la descubre,
quiere a alguien que la acaricie la cara,
sin temor a que su mano pueda ser arrancada,
porque las dos necesitan oír: Te amo.