IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Mortales ascienden,
hacia donde el cielo es cama,
y el viento, sabana de recuerdos,
suaves se gestan los días,
y todo parece ser una utopía
de tiempo merecido,
de deseo acaecido,
“nada es lo que se percibe”,
me susurraban los vivos,
aún moribundos,
aún con su verdad en la boca,
porque tragársela
les conduciría a un umbral sin retorno,
moribunda la tierra,
aún promoviendo la vida
entre todos sus rincones,
de añejos cantares,
de constante sufrir,
las estrellas nos tratan de advertir,
pero el sol no lo lamenta,
explotará el presente,
hasta destruir cualquier pasado,
hasta convertir al futuro
en una mera fantasía que nadie soñará,
no quedará ni una sola mota de polvo
para hacernos compañía.
hacia donde el cielo es cama,
y el viento, sabana de recuerdos,
suaves se gestan los días,
y todo parece ser una utopía
de tiempo merecido,
de deseo acaecido,
“nada es lo que se percibe”,
me susurraban los vivos,
aún moribundos,
aún con su verdad en la boca,
porque tragársela
les conduciría a un umbral sin retorno,
moribunda la tierra,
aún promoviendo la vida
entre todos sus rincones,
de añejos cantares,
de constante sufrir,
las estrellas nos tratan de advertir,
pero el sol no lo lamenta,
explotará el presente,
hasta destruir cualquier pasado,
hasta convertir al futuro
en una mera fantasía que nadie soñará,
no quedará ni una sola mota de polvo
para hacernos compañía.