Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
...Un viento seco
mojado, y tus manos
enterradas están
fumando una colilla
de cigarro, que raro
esta el ambiente hoy
cómo endiablado.
Siento mis colmillos
clavados, aún tienen
el sabor de aquella
vena, aunque debiera
cambiar el lugar, ¿te
gustaría en la femoral?
han cambiado las hojas
de las flores de tu mausoleo
y tu corazón se ve dibujado
en el pecho !con las yemas
de los dedos!.
¿Te gusta vivir en
este sangriento paisaje?
te gusta morder huesos
o prefieres el sabor nóstalgico
de unos camaleones negros.
Y yo cómo esos
cada espacio oscuro
y deforme me convierto
en reflejo, de un mareo
torpe, cómo esta arteria
ocupada y casi hecha
piedra, me dices que lo
que tengo en el torso
es dulce, pero solo es
un páncreas violeta.
Saludo a los pordioseros
rogándome por la vida
pero cómo creen ingenuos
que yo podría darles mi
sangre llena de bacterias
si yo les veo el fin en
los ojos en las mañanas
indiferentes, y veo cómo
ha desaparecido el tiempo
en sus ojeras.
Nada opaca el paso
de los negros que
miran con su ojo
de tormenta, y aquel
moribundo, se come
las tripas de una oveja
saboreando entre su
lengua la asquerosidad
expuesta.
Y tocan las campanas
de la catedral, mientras
el cielo fornica con las
palabras sacras, se
vuelve normalidad
que un camaleón se
ponga negro, y regrese
a su paladar, hagamos
una festividad, para
que los cuervos y
las hojas envuelvan
nuestras memorias
en dulce seda con destellos
de maldad.
mojado, y tus manos
enterradas están
fumando una colilla
de cigarro, que raro
esta el ambiente hoy
cómo endiablado.
Siento mis colmillos
clavados, aún tienen
el sabor de aquella
vena, aunque debiera
cambiar el lugar, ¿te
gustaría en la femoral?
han cambiado las hojas
de las flores de tu mausoleo
y tu corazón se ve dibujado
en el pecho !con las yemas
de los dedos!.
¿Te gusta vivir en
este sangriento paisaje?
te gusta morder huesos
o prefieres el sabor nóstalgico
de unos camaleones negros.
Y yo cómo esos
cada espacio oscuro
y deforme me convierto
en reflejo, de un mareo
torpe, cómo esta arteria
ocupada y casi hecha
piedra, me dices que lo
que tengo en el torso
es dulce, pero solo es
un páncreas violeta.
Saludo a los pordioseros
rogándome por la vida
pero cómo creen ingenuos
que yo podría darles mi
sangre llena de bacterias
si yo les veo el fin en
los ojos en las mañanas
indiferentes, y veo cómo
ha desaparecido el tiempo
en sus ojeras.
Nada opaca el paso
de los negros que
miran con su ojo
de tormenta, y aquel
moribundo, se come
las tripas de una oveja
saboreando entre su
lengua la asquerosidad
expuesta.
Y tocan las campanas
de la catedral, mientras
el cielo fornica con las
palabras sacras, se
vuelve normalidad
que un camaleón se
ponga negro, y regrese
a su paladar, hagamos
una festividad, para
que los cuervos y
las hojas envuelvan
nuestras memorias
en dulce seda con destellos
de maldad.