Odisea
Poeta recién llegado
Aquí estamos, otra vez, profundamente embelesados por nuestras mentes.
¿Como debería ser escrito? -me pregunto-.
La luna con su brillo magnético me observa
en su infinidad. Un blanco color recoge las flores
con su pensamiento, envuelve en su manto
la estrellada cuestión; advertiría la respuesta
entre presagios y nuestras bocas,
se rosaría en el calor de tus labios
y el mar atravesando lo inmenso
de nuestra existencia....
Oh... la existencia, aquí estamos, y nos reconocemos
entre la turba del mundo y las personas que caminan
la tierra sagrada.
Nos reconocemos. Y vemos con los ojos del asar; la respuesta que
existió (alguna vez) en un lejano cúmulo de estrellas.
Habita el deseo de conectar tus soles,
de tus nebulosas
de tus historias
de tus vidas
junto a la mía.
¿Como debería ser escrito? -me pregunto-.
La luna con su brillo magnético me observa
en su infinidad. Un blanco color recoge las flores
con su pensamiento, envuelve en su manto
la estrellada cuestión; advertiría la respuesta
entre presagios y nuestras bocas,
se rosaría en el calor de tus labios
y el mar atravesando lo inmenso
de nuestra existencia....
Oh... la existencia, aquí estamos, y nos reconocemos
entre la turba del mundo y las personas que caminan
la tierra sagrada.
Nos reconocemos. Y vemos con los ojos del asar; la respuesta que
existió (alguna vez) en un lejano cúmulo de estrellas.
Habita el deseo de conectar tus soles,
de tus nebulosas
de tus historias
de tus vidas
junto a la mía.