almacautiva
Poeta adicto al portal
Es sirena y de pronto, caminar se le antoja.
Abandona los mares para llenar la tierra
de huellas
que en el agua no hay memoria
y la espuma las lleva, como el viento a las hojas.
Es manzana y de pronto, se le ocurre ser árbol.
Y marcha de su rama cayendo al infinito,
a la alfombra verdosa
de semillas y tallos
y siembra su recuerdo, esquivando al olvido.
Es gato pero entonces, le apetece ser tigre.
Se dibuja de rayas con pintura de sueños.
Aparenta
la fuerza que comprime
ilusión y coraje, valor, templanza y duelo.
Es el hombre rebelde, inconformista nato.
Deseará, por pedir, el universo.
Agotará el sentido
de todos los pecados
y aún creerá que con su sangre ganó el cielo.
Abandona los mares para llenar la tierra
de huellas
que en el agua no hay memoria
y la espuma las lleva, como el viento a las hojas.
Es manzana y de pronto, se le ocurre ser árbol.
Y marcha de su rama cayendo al infinito,
a la alfombra verdosa
de semillas y tallos
y siembra su recuerdo, esquivando al olvido.
Es gato pero entonces, le apetece ser tigre.
Se dibuja de rayas con pintura de sueños.
Aparenta
la fuerza que comprime
ilusión y coraje, valor, templanza y duelo.
Es el hombre rebelde, inconformista nato.
Deseará, por pedir, el universo.
Agotará el sentido
de todos los pecados
y aún creerá que con su sangre ganó el cielo.