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Naranja, sol y café

Évano

Libre, sin dioses.
Sol, café y naranja; y una mesa de noviembre
donde las noticias vuelan con el viento
oscuro y negro que viene del mañana.

Corretea y oculta una nube pasajera
a un cielo azul al alcance de la mano.

Cerca los coches corren por las zanjas
de un abismo de trincheras laberínticas.
Ecos los cláxones cimbrean paredes
que rezuman hielos y barros del invierno por venir.

Sol, café y naranja tras las gafas de sol,
y un olor tardío a jazmines nocturnos,
como espejos y lámparas jugando a sombras chinescas
en esta inmensa habitación planetaria
donde los libres de sogas pasean
los enfrentes construidos dentro de sus mentes.

Penetro y mezclo sol y naranja, y chisporrotean
los pulmones de nicotinas y cafés.
Sabor a puente colgante, diminuto rayo de sol
temblando entre neuronas narcóticas
por el vértigo creado en el oscuro vacío
del otro en uno mismo; de yo en el otro.

Ante los ojos del puente colgante,
barandillas de sol, café y naranja.
Intentos de la lejanía del azul celeste,
puentes mecidos por un viento negro que llena
todo el universo que no sea nuestro presente,
ese instante ínfimo de sol, café y naranja brillando
dentro de un infinito universo que no eres tú.
 
En esta mañana de noviembre 16, no he visto sol, naranja ni café
pero degusto tus excelentes versos mientras ronronean mis "tripas"
y me niego a abandonar mi estancia oscurecida por las persianas
que aún no corro. Aquí me siento a salvo.
poco tiene que ver mi comentario con tu escrito, solo me desahogo
en tu espacio.
encantada mi amigo Vicente de pasar por tus excelentes escritos
y meditar un poco, iré por un desayuno de frutas y vuelvo a guardarme...

un abrazo de esos que llegan al alma

ligiA
 
Para que decir más , me gustó tu poesía y me supo a otoño extraviado, jajaja, nostalgia!
Un abrazo de toronja!!


Sol, café y naranja tras las gafas de sol,
y un olor tardío a jazmines nocturnos,
como espejos y lámparas jugando a sombras chinescas
en esta inmensa habitación planetaria
donde los libres de sogas pasean
los enfrentes construidos dentro de sus mentes.
 
Me ha gustado la originalidad de tu versar, y su sensorialidad. Tanto la repetición sonora "naranja y café "como su faceta evocadora de color y sabor resultan muy eficaces y ponen " en pie" el poema. Inteligentemente deslizas cuestiones filosóficas, como bien sabes hacer, todo ello con ingenio y soltura. Qué mæs cabe decir que felicidades por tu entrega.

Saludos con sabor a café y naranja, y yo me permito añadir un poco de miel para endulzar este mundo agrio
 
Sol, café y naranja; y una mesa de noviembre
donde las noticias vuelan con el viento
oscuro y negro que viene del mañana.

Corretea y oculta una nube pasajera
a un cielo azul al alcance de la mano.

Cerca los coches corren por las zanjas
de un abismo de trincheras laberínticas.
Ecos los cláxones cimbrean paredes
que rezuman hielos y barros del invierno por venir.

Sol, café y naranja tras las gafas de sol,
y un olor tardío a jazmines nocturnos,
como espejos y lámparas jugando a sombras chinescas
en esta inmensa habitación planetaria
donde los libres de sogas pasean
los enfrentes construidos dentro de sus mentes.

Penetro y mezclo sol y naranja, y chisporrotean
los pulmones de nicotinas y cafés.
Sabor a puente colgante, diminuto rayo de sol
temblando entre neuronas narcóticas
por el vértigo creado en el oscuro vacío
del otro en uno mismo; de yo en el otro.

Ante los ojos del puente colgante,
barandillas de sol, café y naranja.
Intentos de la lejanía del azul celeste,
puentes mecidos por un viento negro que llena
todo el universo que no sea nuestro presente,
ese instante ínfimo de sol, café y naranja brillando
dentro de un infinito universo que no eres tú.
Excelente! Mis felicitaciones, su pluma es espectacular. Abrazos.
 
Sol, café y naranja; y una mesa de noviembre
donde las noticias vuelan con el viento
oscuro y negro que viene del mañana.

Corretea y oculta una nube pasajera
a un cielo azul al alcance de la mano.

Cerca los coches corren por las zanjas
de un abismo de trincheras laberínticas.
Ecos los cláxones cimbrean paredes
que rezuman hielos y barros del invierno por venir.

Sol, café y naranja tras las gafas de sol,
y un olor tardío a jazmines nocturnos,
como espejos y lámparas jugando a sombras chinescas
en esta inmensa habitación planetaria
donde los libres de sogas pasean
los enfrentes construidos dentro de sus mentes.

Penetro y mezclo sol y naranja, y chisporrotean
los pulmones de nicotinas y cafés.
Sabor a puente colgante, diminuto rayo de sol
temblando entre neuronas narcóticas
por el vértigo creado en el oscuro vacío
del otro en uno mismo; de yo en el otro.

Ante los ojos del puente colgante,
barandillas de sol, café y naranja.
Intentos de la lejanía del azul celeste,
puentes mecidos por un viento negro que llena
todo el universo que no sea nuestro presente,
ese instante ínfimo de sol, café y naranja brillando
dentro de un infinito universo que no eres tú.

Me encantó pasar y leer tu original poema.
Un estrecho abrazo.
Siempreviva.
 
Sol, café y naranja; y una mesa de noviembre
donde las noticias vuelan con el viento
oscuro y negro que viene del mañana.

Corretea y oculta una nube pasajera
a un cielo azul al alcance de la mano.

Cerca los coches corren por las zanjas
de un abismo de trincheras laberínticas.
Ecos los cláxones cimbrean paredes
que rezuman hielos y barros del invierno por venir.

Sol, café y naranja tras las gafas de sol,
y un olor tardío a jazmines nocturnos,
como espejos y lámparas jugando a sombras chinescas
en esta inmensa habitación planetaria
donde los libres de sogas pasean
los enfrentes construidos dentro de sus mentes.

Penetro y mezclo sol y naranja, y chisporrotean
los pulmones de nicotinas y cafés.
Sabor a puente colgante, diminuto rayo de sol
temblando entre neuronas narcóticas
por el vértigo creado en el oscuro vacío
del otro en uno mismo; de yo en el otro.

Ante los ojos del puente colgante,
barandillas de sol, café y naranja.
Intentos de la lejanía del azul celeste,
puentes mecidos por un viento negro que llena
todo el universo que no sea nuestro presente,
ese instante ínfimo de sol, café y naranja brillando
dentro de un infinito universo que no eres tú.

Estimado Evano, poeta hermano, solo te voy a decir que estos versos me dejaron intranquilo, estos son los momentos en que salgo corriendo tras el horizonte a ver si me tomo un café, mis felicitaciones y saludos con afecto hermano.
 
Última edición:
Sol, café y naranja; y una mesa de noviembre
donde las noticias vuelan con el viento
oscuro y negro que viene del mañana.

Corretea y oculta una nube pasajera
a un cielo azul al alcance de la mano.

Cerca los coches corren por las zanjas
de un abismo de trincheras laberínticas.
Ecos los cláxones cimbrean paredes
que rezuman hielos y barros del invierno por venir.

Sol, café y naranja tras las gafas de sol,
y un olor tardío a jazmines nocturnos,
como espejos y lámparas jugando a sombras chinescas
en esta inmensa habitación planetaria
donde los libres de sogas pasean
los enfrentes construidos dentro de sus mentes.

Penetro y mezclo sol y naranja, y chisporrotean
los pulmones de nicotinas y cafés.
Sabor a puente colgante, diminuto rayo de sol
temblando entre neuronas narcóticas
por el vértigo creado en el oscuro vacío
del otro en uno mismo; de yo en el otro.

Ante los ojos del puente colgante,
barandillas de sol, café y naranja.
Intentos de la lejanía del azul celeste,
puentes mecidos por un viento negro que llena
todo el universo que no sea nuestro presente,
ese instante ínfimo de sol, café y naranja brillando
dentro de un infinito universo que no eres tú.

Releo de nuevo esta gran obra plena de recuersos para tejer
un universo sencillo para esos instantes que se agolpan entre
sensaciones abiertas y deseadas. felicidades pues la sencillez
es un abismo insondable. luzyabsenta- bellissimo.
 
Sol, café y naranja; y una mesa de noviembre
donde las noticias vuelan con el viento
oscuro y negro que viene del mañana.

Corretea y oculta una nube pasajera
a un cielo azul al alcance de la mano.

Cerca los coches corren por las zanjas
de un abismo de trincheras laberínticas.
Ecos los cláxones cimbrean paredes
que rezuman hielos y barros del invierno por venir.

Sol, café y naranja tras las gafas de sol,
y un olor tardío a jazmines nocturnos,
como espejos y lámparas jugando a sombras chinescas
en esta inmensa habitación planetaria
donde los libres de sogas pasean
los enfrentes construidos dentro de sus mentes.

Penetro y mezclo sol y naranja, y chisporrotean
los pulmones de nicotinas y cafés.
Sabor a puente colgante, diminuto rayo de sol
temblando entre neuronas narcóticas
por el vértigo creado en el oscuro vacío
del otro en uno mismo; de yo en el otro.

Ante los ojos del puente colgante,
barandillas de sol, café y naranja.
Intentos de la lejanía del azul celeste,
puentes mecidos por un viento negro que llena
todo el universo que no sea nuestro presente,
ese instante ínfimo de sol, café y naranja brillando
dentro de un infinito universo que no eres tú.
Se me antojó el café, el sol y la naranja.Aromas deliciosos. Bello poema. Un gusto leerlo.
 
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