Indudablemente que es cuestión de filosofía personal ver siempre la vida como un vacio medio lleno o medio vacío. Es innegable que el "destino" o la "suerte" como tales no son más que los caminos que nosotros mismos construímos al andar. Cada paso, es algo que se tira o se recoge. Se aprende de todo, no se puede terminar la vida con puros errores y seguir siendo los mismos "inocentes" ante todo lo que a nuestro alrededor ocurrió. De arrepentidos están llenas las iglesias (siempre lo he dicho). Lo que somos y hemos sido es lo que vale, las preguntas de lo que ayer fue son palabras tiradas al viento que traerán solamente el eco del silencio con un gran bullicio de culpas y múltiples dedos acusadores. ¿Vale la pena perder lo poco de vida que queda regresando y retrocediendo? Habría que preguntárselo también.
Saludos,