Évano
Libre, sin dioses.
Somos la mente de la Vía Láctea,
su imagen oíble,
las futuras manos de luz con semillas
viajando en la oscuridad de su espacio
y de nosotros mismos.
Somos un pequeño espacio,
un diminuto tiempo perdido
en el todo tiempo y espacio del universo.
Una de sus consciencias,
una de sus muchas.
Mas, no nos dejará destruir la Tierra,
casi catorce mil millones de paciencias.
Tampoco será tolerado por nosotros,
porque somos parte de él.
Nadie dude del dueño de las consciencias,
del tiempo y del espacio.
Nos aplastará
y se echará a dormir
hasta que otra especie avance por su sueño,
hasta despertarle y juzgar
si esta sí
va con las manos de luz llenas de semillas
viajando a los rincones de su agua de universo,
viajando al interior del agua bendita
de nosotros mismos.