Crivas92
Poeta recién llegado
Quiero escapar de este mar
Que me jala cada vez más adentro,
Cada día,
La orilla se encuentra más lejos.
Nado,
Me canso,
Retrocedo,
Nado.
Por momentos aparece gente que me quiere apoyar,
Me sostengo de sus manos,
Avanzamos juntos,
Pero no es suficiente.
Recuerdo que un día apareció un gran crucero,
Con el que recorrí un buen tramo
Los pasajeros y conductores me enseñaron existían orillas,
Y yo salté y nadé hacia una con fuerza.
Avancé como nunca lo había hecho,
Iba de orilla en orilla,
Nadando con determinación,
Volviendo de vez en cuando al crucero para descansar.
Un día decidí ir a la orilla más lejana,
Sin parar nadé con fuerza,
Cada vez la veía más cerca,
Pero en el camino me di cuenta que nadaba solo,
Y que seguir avanzando era cada vez más difícil.
Aún veo la orilla, pero cada día más lejos.
Actualmente tengo a alguien,
Que nada conmigo siempre,
Si retrocedo me jala,
Yo hago lo mismo con ella.
Y pensé que solo la necesitaba a ella,
Pero me doy cuenta de que no es así,
Necesito a muchos,
Los necesito a todos.
Estoy cansado de nadar,
Me hundo sin poder hacer nada,
Mi compañera me jala,
Pero su fuerza no basta.
Entonces un grupo de personas llegan de la nada,
Muchas caras conocidas se acercan
en lanchas, barcos, botes, motos acuáticas,
Sonriendo, porque saben que juntos pueden hacer lo que sea.
Dos se lanzan al mar, sostenidos por una soga,
Nos agarran a mí y a mi compañera,
Y los demás jalan con fuerza,
Una fuerza mayor que la de ellos mismos,
La fuerza de un todo.
Finalmente salimos,
Subimos a los botes y vamos en dirección a una orilla no tan lejana,
Llegamos y alguien abre una cerveza,
Ahí conversamos, cantamos, bailamos, nos divertimos,
Contamos historias al rededor de una fogata,
Uno saca una guitarra y nos canta.
De pronto se acaba la fiesta,
Todos saltamos al mar de nuevo,
En busca de nuevas islas,
Más tranquilos,
Más descansados,
Felices
Que me jala cada vez más adentro,
Cada día,
La orilla se encuentra más lejos.
Nado,
Me canso,
Retrocedo,
Nado.
Por momentos aparece gente que me quiere apoyar,
Me sostengo de sus manos,
Avanzamos juntos,
Pero no es suficiente.
Recuerdo que un día apareció un gran crucero,
Con el que recorrí un buen tramo
Los pasajeros y conductores me enseñaron existían orillas,
Y yo salté y nadé hacia una con fuerza.
Avancé como nunca lo había hecho,
Iba de orilla en orilla,
Nadando con determinación,
Volviendo de vez en cuando al crucero para descansar.
Un día decidí ir a la orilla más lejana,
Sin parar nadé con fuerza,
Cada vez la veía más cerca,
Pero en el camino me di cuenta que nadaba solo,
Y que seguir avanzando era cada vez más difícil.
Aún veo la orilla, pero cada día más lejos.
Actualmente tengo a alguien,
Que nada conmigo siempre,
Si retrocedo me jala,
Yo hago lo mismo con ella.
Y pensé que solo la necesitaba a ella,
Pero me doy cuenta de que no es así,
Necesito a muchos,
Los necesito a todos.
Estoy cansado de nadar,
Me hundo sin poder hacer nada,
Mi compañera me jala,
Pero su fuerza no basta.
Entonces un grupo de personas llegan de la nada,
Muchas caras conocidas se acercan
en lanchas, barcos, botes, motos acuáticas,
Sonriendo, porque saben que juntos pueden hacer lo que sea.
Dos se lanzan al mar, sostenidos por una soga,
Nos agarran a mí y a mi compañera,
Y los demás jalan con fuerza,
Una fuerza mayor que la de ellos mismos,
La fuerza de un todo.
Finalmente salimos,
Subimos a los botes y vamos en dirección a una orilla no tan lejana,
Llegamos y alguien abre una cerveza,
Ahí conversamos, cantamos, bailamos, nos divertimos,
Contamos historias al rededor de una fogata,
Uno saca una guitarra y nos canta.
De pronto se acaba la fiesta,
Todos saltamos al mar de nuevo,
En busca de nuevas islas,
Más tranquilos,
Más descansados,
Felices