[center:ebdf21d1c9]Hay voces que me llaman en la noche;
voces etéreas, voces feroces.
Susurran melodías encadenadas,
notas que se superponen;
ritmo lento, ritmo endemoniado.
Me vienen a contar que no calle;
primero respirar lento,
para comenzar susurrando
y llenar de palabras mis horas,
de tinta mis de dedos,
de sonidos mi silencio.
Y a compás creciente
terminar en un estallido;
agudo y pleno.
Para, al fin, encontrar la calma;
esquivando los espacios
de mi propia Nada.
[/center:ebdf21d1c9]
voces etéreas, voces feroces.
Susurran melodías encadenadas,
notas que se superponen;
ritmo lento, ritmo endemoniado.
Me vienen a contar que no calle;
primero respirar lento,
para comenzar susurrando
y llenar de palabras mis horas,
de tinta mis de dedos,
de sonidos mi silencio.
Y a compás creciente
terminar en un estallido;
agudo y pleno.
Para, al fin, encontrar la calma;
esquivando los espacios
de mi propia Nada.
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