Francisco de Torres
Poeta asiduo al portal
Primitiva ausencia.
Lejanos horizontes delimitan
confines inexistentes.
Más allá el vacío, pululando
entre un sin fin de realidades
que prodigan efímeras quimeras.
Nada es en sí mismo.
Ni siquiera aquello que existe
es real ante nuestros ojos.
Permanecemos a oscuras
desde el principio al fin,
solitarios en nuestra propia ceguera.
Mutación constante de la realidad.
Aprehender tan sólo
imágenes irreales,
que nuestros sentidos
acostumbran a transformar.
Ser, en un destiempo, eterno,
ajeno a nuestro existir.
Lejanos horizontes delimitan
confines inexistentes.
Más allá el vacío, pululando
entre un sin fin de realidades
que prodigan efímeras quimeras.
Nada es en sí mismo.
Ni siquiera aquello que existe
es real ante nuestros ojos.
Permanecemos a oscuras
desde el principio al fin,
solitarios en nuestra propia ceguera.
Mutación constante de la realidad.
Aprehender tan sólo
imágenes irreales,
que nuestros sentidos
acostumbran a transformar.
Ser, en un destiempo, eterno,
ajeno a nuestro existir.